Cuando el Juez, la abogada, el policía, y hasta el perro, “hablan español”, disputan lo que dijo el intérprete, y el intérprete está en lo correcto.

June 16, 2012 § 9 Comments

Queridos colegas,

En más de una ocasión me he enfrentado a una situación en que todas, algunas, o aún peor, una de las partes en un proceso judicial hablan, o dicen que saben, español, y a pesar de que su vocabulario es más limitado que el vestuario de un nudista, y su dominio de la gramática del español es idéntica a la capacidad de un pez para correr por el campo, no dejan de interrumpir al intérprete criticando, corrigiendo, y aportando conocimientos tan sabios como la filosofía propagada por el gato que vive en el callejón detrás de mi oficina.

Seguramente, igual que con muchos de ustedes, mi carrera ha estado plagada de incidentes en que los abogados han disputado mi interpretación, no por lo que yo haya dicho, sino por haber interpretado lo que su cliente dijo.  Gramática inexistente, prosodia de tianguis,  vocabulario inventado… los he presenciado, escuchado y vivido todos.

A pesar de ello, hace algunos meses se dio en mi vida la famosa gota que derramó el vaso.  Me encontraba interpretando consecutivamente el testimonio de un demandado en un juicio federal de tipo administrativo en el cual, como pasa muy frecuentemente en este tipo de procedimientos, el Juez estaba haciendo la mayoría de las preguntas mientras los abogados participaban como espectadores.  El Juez hizo una pregunta larga, y cuando terminó, procedí a interpretar su pregunta al español; obviamente, inicié mi interpretación como siempre: ajustando la estructura gramatical del inglés a la del español para que la pregunta fuera correcta y entendible. Apenas había emitido cuatro sílabas cuando el Juez de una manera muy grosera me interrumpió y me dijo: “¡No! Interprete desde el principio todo lo que yo dije.”  Obviamente, a pesar de que me molestó muchísimo la manera en que este señor me interrumpió, respondí profesional y respetuosamente que estaba interpretando la pregunta, que apenas estaba comenzando a interpretar, y que la interpretación al español tiene que ser estructurada de acuerdo a la estructura gramatical de ese idioma.  El Juez insistió que interpretara en el orden específico en que él había hablado en inglés, palabra por palabra, a pesar de que esa ráfaga de palabras no tenía sentido.  Ni modo, lo tuve que hacer, y además, al terminar mi espantosa “interpretación,” el Juez volteó a verme y me dijo: “Por cierto, yo hablo español y así es como se dice lo que yo pregunté. Aprendí español con mi nana en la frontera.”  Estuve tentado a no volver a trabajar en ese lugar; afortunadamente mi carrera me permite seleccionar a mis clientes; pero después de pensarlo con más detenimiento, decidí no dejar que personas que hablan mediocremente el idioma en que nosotros trabajamos se apoderen de nuestra profesión.  Posteriormente tuve la oportunidad de explicar algunas reglas gramaticales a ese Juez, y tras convencerlo que no es lo mismo “negro gato” que “gato negro” se dio cuenta de la importancia de estructurar un idioma correctamente.  Yo les pregunto a ustedes: ¿Cómo han resuelto o tratado de resolver este tipo de situaciones?  No me refiero a lo que dijeron a medio juicio, estoy hablando de la manera en que corrigieron o intentaron corregir esa ignorancia. Me gustaría leer sus comentarios.

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§ 9 Responses to Cuando el Juez, la abogada, el policía, y hasta el perro, “hablan español”, disputan lo que dijo el intérprete, y el intérprete está en lo correcto.

  • Querido colega,

    Soy Conchita Díez, intérprete de conferencia profesional desde hace 20 años, española de origen y viviendo en Portugal. Mis idiomas de trabajo son: Portugués y Francés as Español. Tal como tu y muchos otros compañeros más, podría escribir una larga novela sobre las peripecias que me he encontrado a lo largo de mi vida profesional. En lo que toca a la interpretación consecutiva en Tribunales, me ha ocurrido un poco de todo, aunque no tan grave como la interrupción del Juez que te tocó a ti. Lo peor que suele ocurrir es que el abogado que interroga al testigo, después de hacer la pregunta, contestar el susodicho y hacer la interpretación en los idiomas con los que trabajo – que por ser lenguas románicas la estructura es casi igual como todos sabemos – se refirió a la respuesta del testigo de forma absolutamente errada, a lo que yo pedi permiso al Juez para corregir al abogado y decirle que ni el testigo había contestado así ni yo, la intérprete, había traducido la respuesta según lo mencionado por el abogado de la parte contraria, éste se disculpó y aceptó mi intervención. En realidad, no es que hubiera entendido mal, sino que quería “enrollarnos” a los dos, testigo e intérprete, porque le convenía.
    Lo peor de todo es que muchas veces los abogados de las dos partes llegan a un acuerdo y no quieren pagar al intérprete porque, alegan, éste no ha trabajado… pero estuvo presencialmente. Por esta razón, rechazo con frecuencia este tipo de trabajo y sólo acepto la interpretación simultánea.

    Saludos.

  • Gracias a dios que hasta el momento no me ha pasado eso. Felizmente cuando un abogado pretende corregirme, casi siempre es el cliente que le asegura al aboqado que si entendio lo que dijo la interprete.

  • Estimado colega:

    Mi nombre es Gabriela Castro y comento desde Costa Rica. Soy traductora e intérprete simultánea profesional y actualmente soy la Presidenta de la Asociación Costarricense de Traductores e Intérpretes Profesionales. Debo confesarle que el primer párrafo de esta entrada describe cómo me sentí al enfrentar una situación similar.

    Lo mío no son los tribunales, pero le puedo asegurar que en otros contextos también se viven este tipo de malos ratos. Concretamente, era el primer día toda una semana interpretando del español al inglés para un hablante nativo en un taller con personas de diferentes nacionalidades. El participante hizo una intervención bastante extensa para la cual me solicitó interpretación consecutiva. Al comenzar mi interpretación al español, fui abruptamente interrumpida por una de las participantes, jefe de una división de la empresa, que quiso “corregir” lo que la intérprete “estaba diciendo mal en español”. En mi mente, y en mis notas, yo sabía lo que iba decir, sabía en qué orden iba a interpretarlo y hasta había planeado en segundos con qué claridad iba a rendir el mensaje. Sin embargo, resulta que ahora no solo “todos hablan español” si no que también hablan inglés y son además intérpretes…

    En esa ocasión, respiré hondo y esperé a que la persona que me había interrumpido dejara de hablar. Rápidamente, le expliqué que lo que me estaba señalando lo iba a mencionar en el orden que correspondía para que la idea fuera clara y a diferencia del juez me permitió continuar. Días después me volvieron a cotizar un evento y tuve la oportunidad de aclarar con ella algunos temas respecto al sentido de nuestro trabajo y hubo algún tipo de apertura de su parte.

    Al igual que usted, yo también me ví mentalmente tentada a no volver a trabajarles más. Sin embargo, también decidí seguir adelante y no dejar que las circunstancias me determinen. El trabajo que hacemos es tan especializado, es tan alta la concentración con la que estamos presentes en cuerpo y alma al interpretar que si alguien ajeno a la profesión lo entendiera el respeto mediaría antes de que esto vuelva a sucedernos…

    ¡Siga adelante, siga disfrutando lo que hace!

    Saludos cordiales desde Costa Rica

    Gabriela

  • Anne Louise says:

    I interpreted in a world-famous medical center where some of the physicians who had had limited exposure to native Spanish extrapolated their ability to converse over a dinner table to being able to discuss all medical topics. I usually handled it by offering to stay and just listen and be available in case someone (presumably the patient, never the doctor, heaven forbid!) should have difficulty remembering a word.

    In one case, a urologist insisted on speaking with a patient about his “cancer de la vesicula” and the patient’s mouth dropped open in shock, thinking he was learning his cancer had metastasized from the “vejiga”. In another, a physician kept referring to a patient’s “laboratorios”. The patient was wealthy but did not own any laboratories.

    This same physician spoke about “la prueba de caca” of a very dignified elderly woman. I gently suggested he might have meant “el estudio de las heces” and he indignantly told me, “I lived in Spain two years and the correct word is ‘caca’!” And he proceeded to explain to this woman what her “laboratorio” had shown in her “caca.”

  • A menos que el juez hable perfectamente español, no tiene razón para interrumpirte. Es imposible traducir or interpretar palabra por palabra con sentido.
    Me lo he pasado muy bien leyendo tu artículo. Por favor visita nuestro blog.

  • Betzabe Turner says:

    Me paso en una audiencia administrativa por telefono en la cual participaron aparte del Senor Juez, la representante del Seguro Social, el representante del empleador y el reclamante. Casi al finalizar la audiencia, la representante del Seguro Social, interrumpio la cesion para decir que “la interprete esta usando una palabra que no existe en espanol y esa palabra era ‘fallo’. Yo muy profesionalmente y con todo respeto manifeste que esa palabra existe en espanol y que invitaba a todos los presentes a chequear esa palabra en el diccionario, de manera que respaldaba una vez mas la interpretacion dada. El senor juez afirmo que se llevaba por la palabra de la interprete que es la profesional en este caso. Obviamente el espanol no era la lengua materna de esta representante. Pero este tipo de incidentes baja totalmente el desempeno de un interprete. Es muy desagradable.

  • Slavi says:

    Hola, yo soy eslovaca y soy traductora del espanol e ingles, muchas gracias por este blog que escribe, he encontrado un monton de temas y articulos interesantes! Yo no soy tan profesional como todos ustedes, ni tampoco tengo tantos anos de experiencia pero me gustaria compartir una pequena experiencia.
    Una vez estaba con un cliente espanol en Praga, Rep. Checa. Se trataba de una reunion comercial en un banco. Mi cliente solo hablaba muy poco ingles, asi que preferia comunicar con su homologo en espanol. Este senor no respetaba nada su decision ni mi presencia alli y cada vez que le queria decir algo se dirigia a el en ingles con lo cual, yo tenia que volver a traducirlo a mi cliente para asegurarle de que haya entendido correctamente. En pocas palabras- me jodio toda la interpretacion y la reunion tardo el doble de lo que hubiera tardado si habriamos hablado en un solo dioma. Ademas, me hizo sentir muy mal, como que si me quisiera omitir de la conversacion y eso no se hace, no?
    Muchas veces la gente piensa que sabe ingles y que la interprete no hace falta. Tambien me paso en una fabrica que los obreros conocian mas palabras para describir como funciona la maquina y como se llama cada parte, eso si pero no sabian construir ni una frase con sentido..

  • Leo Leal says:

    Ya se imaginarán las que pasamos los intérpretes en el Sur de Texas, donde si acaso el 15% de la población tienen apellido anglo-sajón, y solamente un 5% no hablan ni una palabra de español. ¡Todos se creen intérpretes! Y lo peor me sucedió en mi primer salida como intérprete con licencia cuando me dieron una “calada” de espanto. Por fortuna, la taquígrafa me dijo que era común y que dejara que se me resbalara. Desde entonces sigo su amable recomendación y santo remedio. Gracias por este blog, Tony; me resulta un respiro en medio del ahogo.

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