Intérpretes: ¿Vale la pena obtener una certificación médica?

October 5, 2012 § 7 Comments

Queridos colegas,

Durante el verano dedico buena parte de mi tiempo a la enseñanza de nuestra profesión; es durante estos meses del año que muchos estados de la Unión Americana concluyen su ciclo fiscal y por lo tanto programan talleres y presentaciones para satisfacer sus requisitos de educación continua ya sea al final o al inicio de su año fiscal.

Durante mi viajar por el país impartiendo estas clases me percaté de un fenómeno relativamente nuevo y que se ha ido acentuando en los últimos dos o tres años: Cada vez son más los intérpretes médicos que acuden a estos cursos anteriormente aprovechados exclusivamente por intérpretes judiciales.  Al concluir una ponencia, o durante un descanso, yo acostumbro platicar con los estudiantes y es así que me he enterado que muchos de ellos toman estas clases primordialmente dirigidas a los intérpretes que trabajan en los tribunales no porque desean convertirse en intérpretes jurídicos,  lo hacen para estudiar, practicar y aprender con la meta de presentar y aprobar uno de los exámenes de interpretación médica.

Independientemente de lo encomiable que resulta la dedicación de estos colegas, me he dado cuenta del deseo que tienen de profesionalizar su ramo de la interpretación. Enhorabuena porque el campo médico es bien difícil, yo lo sé bien debido a las conferencias médicas que he interpretado durante mi carrera.  Sin embargo, al charlar con estos intérpretes médicos, también me doy cuenta que mientras ellos estudian y se esfuerzan por capacitarse, el ejercicio de su especialidad profesional está en gran parte monopolizado por agencias de interpretación que tienen contratos de exclusividad con los hospitales, cobran bien por el servicio prestado, y pagan sumas irrisorias y desproporcionadamente bajas a los intérpretes que contratan.  Por lo que los colegas me cuentan, me he enterado que un intérprete médico no puede trabajar en los hospitales a menos que lo haga a través de una de estas agencias.  Inmediatamente la pregunta llega a mi mente: ¿Tanto estudiar, tanto esforzarse para ganar una baba de perico mientras la agencia está ganando dinero a carretadas?  Algo no parece correcto.

La experiencia que conozco y con la cual encuentro un punto de referencia es la de la interpretación judicial ya que las agencias que trabajan con intérpretes de conferencia, al menos las buenas y más conocidas, pagan bien y tratan al colega con respeto.  Yo recuerdo casos en interpretación judicial cuando el intérprete no podía contratar directamente con el juzgado o con los abogados. Si quería trabajar solo tenía una opción: la agencia. Recuerdo que así era, y por cierto con resultados nefastos de explotación y mediocridad en parte del suroeste de los Estados Unidos donde hasta hace no mucho tiempo los intérpretes no trabajaban directamente para los tribunales ni negociaban directamente con los bufetes jurídicos. Platicando con mis colegas sé que este ”sistema” sigue imperando en algunos estados.   El ejemplo más palpable de poca paga y mediocridad en muchos (agrego que no todos) quienes prestan sus servicios en el campo jurídico lo seguimos encontrando hasta la fecha en los juzgados administrativos de migración.

La pregunta entonces queda: ¿Qué deben hacer estos intérpretes médicos capaces, entusiasmados, motivados y profesionales para recuperar su campo profesional y de esa manera justificar (para ellos, no para doctores, pacientes o compañías de seguros) el requisito de la certificación médica?  Me gustaría escuchar sus opiniones, especialmente las de aquellos que están en esta situación. Les pido que incluyan sus comentarios y que se enfoquen al tema de este artículo: la interpretación médica como rehén de las agencias.  Ya dejaremos para otro día la disyuntiva de que existan dos certificaciones médicas y aún no haya uniformidad ni consenso respecto a este tema.

El intérprete independiente que no es emprendedor en los negocios pierde más de lo que se imagina.

June 1, 2012 § 3 Comments

Queridos colegas:

El otro día estaba almorzando con un funcionario de una agencia de interpretación que trabaja en todo el país.  Durante nuestra conversación recordamos otra época cuando yo frecuentemente prestaba mis servicios a esa agencia.  A media conversación le pregunté a este funcionario la razón por la cual en el pasado ellos me contrataban de manera regular para interpretar conferencias en cierta ciudad estadounidense, y después, cuando me mudé a esa ciudad, prácticamente me dejaron de contratar.

La respuesta me sorprendió en cierto sentido, y confirmó algo que yo había pensado por años.  La razón fue muy sencilla: Existe la idea de que no hay intérpretes de alto nivel en esa plaza.  Le pedí que elaborara en detalle, a lo cual respondió que las agencias se fijan en el mercado antes de contratar intérpretes para los eventos más importantes, y cuando no hay intérpretes que coticen honorarios a cierto nivel, en otras palabras, cuando todo el mercado cobra barato, esto se toma como síntoma de mediocridad y falta de calidad al nivel más alto.  No se trata de desperdiciar dinero, agregó mi amigo, se trata de contratar equipos elite para interpretar nuestros eventos.

Esto me hizo pensar y en seguida entendí.  Durante mi carrera he conocido intérpretes que no se preocupan por la parte comercial de la profesión, colegas que en algunos casos son muy buenos pero no saben promocionarse y no saben cobrar.  Estudiando detenidamente esta situación, encontré un común denominador a este fenómeno,  en los lugares donde una agencia de interpretación o una dependencia del gobierno local tratan a los intérpretes independientes como empleados, nuestros colegas se vuelven conformistas y pierden el deseo de mejorar su paga.  Yo he encontrado, e incluso convivido con colegas que no buscan trabajo, simplemente esperan la llamada de la agencia o del juzgado indicándoles las fechas en que los van a necesitar esa semana o ese mes, y estos intérpretes acatan este sistema.  No lo cuestionan, no buscan otras fuentes de trabajo.

En más de una ocasión he escuchado intérpretes, y algunos de ellos bastante buenos, que me dicen: “mañana no tengo trabajo porque la agencia, o el tribunal, no me llamó.”  Nunca un comentario de seguimiento dando a entender que van a buscar otro cliente para ese día. Nunca una palabra acerca de cancelar trabajo con esa agencia o juzgado porque pagan muy poco, y como todos sabemos, siempre pagan poco ya que tienen intérpretes independientes dispuestos y listos a trabajar por lo que sea.

Yo nunca entenderé ese conformismo de algunos queridos colegas, y sé que muchos de ustedes tampoco, sin embargo, pensé que sería interesante compartir con todos ustedes esta consecuencia del conformismo y falta de espíritu comercial. Todos ustedes que interpretan conferencias y eventos en todo el país excepto su ciudad, ahora ya saben que esto tal vez se deba a la apatía de sus colegas locales y al sistema utilizado por agencias, hospitales y juzgados en su estado. Me gustaría saber qué opinan al respecto.

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