Lo que aprendimos como intérpretes en 2013.

December 30, 2013 § 1 Comment

Queridos colegas:

Ahora que 2013 ya casi pasó a la historia y nos encontramos trabajando hacia un 2014 lleno de logros profesionales, podemos analizar lo que aprendimos durante el año que está por concluir.  Como intérpretes, nuestra carrera es una experiencia de aprendizaje constante y después de platicar con muchos de mis colegas me doy cuenta que el 2013 no fue la excepción.  Yo en lo personal crecí profesionalmente y aprendí a valorar más nuestra profesión.  Este año que termina me dio nuevamente la oportunidad de trabajar con intérpretes magníficos y colegas entrañables.

En 2013 nuestra profesión se benefició de algunos cambios positivos:  La IAPTI celebró con gran éxito su primer congreso en Londres Inglaterra, la Asetrad festejó su aniversario a lo grande con un evento fabuloso en Toledo España, por lo que se ha visto hasta este momento parece que el nuevo sistema para calificar los exámenes para la certificación judicial federal en los Estados Unidos funcionó bien; asimismo se ofrecieron muchas oportunidades para el desarrollo profesional académico, algunas de ellas muy buenas, incluyendo varios seminarios web sobre temas diversos y en diferentes idiomas.  Se dieron avances importantes en el mundo de la tecnología que nos facilitaron nuestro trabajo, y a pesar de lo que decían los pesimistas, hubo mucho trabajo y oportunidades. Por supuesto que no todo fue positivo.  Nuestros colegas en el Reino Unido continúan su lucha contra la mediocridad y la ambición malentendida, en muchos lugares del planeta los intérpretes enfrentan las acciones de los grupos con intereses especiales que erosionan nuestra profesión al reducir los estándares profesionales y creando programas de certificación bastante cuestionables; y por supuesto, tuvimos a los supuestos intérpretes intentando “apoderarse” del mercado con su estrategia de cobrar honorarios irrisorios en condiciones de trabajo vergonzosas a cambio de la prestación de un servicio de ínfima calidad.

Durante el 2013 trabajé con intérpretes de muchos países y de diversas disciplinas.  Pude aprender de ellos y también compartir mi experiencia y conocimientos con colegas muy queridos y con nuevos intérpretes y traductores;  El año que termina me dio la oportunidad de aprender nuevas cosas en las conferencias profesionales a las que asistí, en los libros sobre nuestra disciplina que se publicaron este año, y desde luego en la cabina, el juzgado, el banquete y el estudio.

Este año me dio la satisfacción de ver como varios de mis estudiantes obtuvieron su certificación de intérprete judicial federal en los Estados Unidos  y de presentar como ponente en varios países. En 2013 viajé a muchas conferencias profesionales entre las que destacan por su contenido y el impacto que tuvieron en mi persona la conferencia anual de la Asociación Nacional de Intérpretes y Traductores Judiciales de los Estados Unidos (NAJIT) en San Luis, Missouri; la conferencia de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (ASETRAD) en Toledo, España; la conferencia anual de la Asociación Internacional de Traductores e Intérpretes Profesionales (IAPTI) en Londres, Inglaterra, y la conferencia anual de la Organización Mexicana de Traductores (OMT) en Guadalajara México que  me permitió deleitarme en la maravillosa Feria Internacional del Libro.  Sólo lamento que por razones de tipo profesional tuve que cancelar mi participación en la Conferencia Anual de la Asociación Americana de Traductores (ATA) en San Antonio Texas.   Este año que termina estuvo colmado de experiencias a nivel profesional que fueron adquiridas en todo el mundo mientras viajaba constantemente durante todo el año, conociendo a nuevos colegas, observando su trabajo y reencontrando a buenos amigos. Ahora, mientras me encuentro frente a mi computadora recordando, y por tanto viviendo nuevamente todas esas experiencias enriquecedoras, les pido a ustedes que compartan con el resto de nosotros algunos de sus momentos más importantes a nivel profesional durante el año pasado.

Señor juez, necesito intérprete… y vivo en México.

August 29, 2013 § Leave a comment

Queridos colegas,

La interpretación judicial ha existido en los Estados Unidos por varias décadas. No es un sistema perfecto, pero mejorando cada día, ha permitido que aquellos que no hablan el idioma del país, en este caso el inglés, puedan hacer valer sus garantías individuales consagradas en la constitución norteamericana: “En todo proceso penal, el imputado tendrá derecho a… ser informado…de los cargos que se le imputan… a confrontar a los testigos de cargo… y a ser asistido en su defensa por un abogado.” (Sexta Enmienda de la Constitución de EE.UU. 1971) Estos derechos se extendieron a las otras ramas del Derecho en la Ley de Derechos Civiles de 1964 (Artículo 2000 fracción “d” del Libro VI y Capítulo VI de la Constitución Federal) y en lo que compete a quienes no hablan inglés, los mismos fueron implementados mediante la creación de la figura del intérprete judicial en la Ley de Intérpretes Judiciales (Art. 1827 Título 28 del Código Federal de los Estados Unidos) En los últimos años, con la formación de la Unión Europea, la “globalización” y la transición de varios países latinoamericanos al sistema de juicios orales, la posibilidad de que dos personas se encuentren ante la justicia exigiendo que se respeten sus derechos se ha incrementado de manera inimaginable.  Entre los países que decidieron cambiar al sistema de juicios orales se encuentra México; una nación que hasta ese momento histórico había seguido la tradición del Derecho Romano y el Derecho Franco-Español consistente en procedimientos judiciales fundamentalmente seguidos por escrito.

México es un país enorme con gran diversidad de lenguas autóctonas, una población inmigrante de importancia, y millones de extranjeros que convergen en ese país todos los años por motivos de negocios, culturales y de esparcimiento. Además, es vecino de los Estados Unidos con quien comparte la frontera por tierra más grande del mundo y sostiene una relación comercial bilateral multimillonaria.

Cuando México decide adoptar el sistema de juicios orales, también decide, por mandato jurídico constitucional para con su población indígena (Art. 2 Apartado A Fracción VII de la Constitución Política de los EUM) y la Declaración de Derechos Humanos para todo aquel que no hable el español (4ª. Garantía) eliminar la barrera del idioma en todo proceso jurídico oral proporcionando un intérprete judicial.  Esta serie de decisiones coloca a México en una situación única en la que jueces, abogados, intérpretes y todos quienes participan en la impartición de justicia, se ven en la necesidad de aprender al mismo tiempo un nuevo sistema.

México siempre ha contado con intérpretes de primer nivel lo que permite que la demanda de servicios de interpretación en el sistema judicial (al menos en lenguas europeas y asiáticas) se satisfaga con elementos de primera; sin embargo, la mayoría de este talento lingüístico nunca ha interpretado en un proceso judicial.  Como muchos de ustedes saben, las diferencias entre la interpretación de conferencia y la interpretación judicial son substanciales más no insuperables.  El aprendizaje de nueva terminología, un protocolo distinto, y técnicas de interpretación diferentes como la traducción a la vista sin haber inspeccionado el documento con antelación, la interpretación consecutiva corta, y la interpretación simultánea completa (con exclamaciones, equivocaciones y trastabilleos del orador) hacen de esta nueva realidad mexicana un verdadero reto bienvenido por aquellos intérpretes mexicanos ya famosos internacionalmente.  Asimismo, la posibilidad de trabajar en otras situaciones atractivas intelectualmente y económicamente, constituyen un buen augurio para el éxito de este gremio ante un nuevo desafío profesional.  Los Intérpretes mexicanos que además de trabajar en el sistema judicial de su país deseen trabajar con abogados norteamericanos que acuden a México para declaraciones bajo protesta en casos civiles, entrevistas de testigos y víctimas, o para iniciar la defensa de imputados en el sistema estadounidense colaborando con abogados mexicanos desde el inicio de un proceso de extradición, podrán obtener la certificación federal norteamericana para poder fungir como intérpretes en actuaciones jurídicas celebradas en México, con la certeza que su interpretación podrá utilizarse en los juzgados norteamericanos por ser intérpretes certificados en la Unión Americana. De la misma manera, una vez que cuenten con esta certificación judicial o la certificación de la ATA, traductores y transcripcionistas mexicanos podrán trabajar desde México y simplemente autenticar el producto de su trabajo mediante comparecencia ante la autoridad judicial norteamericana. Actualmente los despachos jurídicos estadounidenses gastan una fortuna llevando intérpretes certificados desde los Estados Unidos para practicar estas diligencias.  Una vez que los intérpretes mexicanos se certifiquen, inmediatamente se constituirán en un mercado lingüístico muy atractivo para los bufetes de los Estados Unidos, además de que contarán con una ventaja sobre aquellos intérpretes que sin ser mexicanos actualmente viajan a México con los abogados: Los intérpretes judiciales mexicanos podrán trabajar legalmente en México sin violar las leyes de migración.

Es importante resaltar que la certificación federal norteamericana no es fácil de obtener, pero con su preparación profesional y académica, muchos intérpretes de México lo lograrán. Es por todas estas razones que el 7 de septiembre impartiré nuevamente un taller en la Ciudad de México. Durante esta sesión de un día completo abordaremos tanto la terminología y el procedimiento, como el protocolo y actual desempeño del intérprete judicial.  Mi experiencia y formación académica me permiten presentar los dos sistemas judiciales y de interpretación de una manera única. Trabajaremos con materiales especialmente preparados para el sistema de juicios orales en México, mostraremos videos de actuaciones judiciales en los nuevos juzgados mexicanos,  y demostraremos aspectos prácticos desde preparación y protocolo en caso de juicio, hasta dónde debe posicionarse el intérprete durante una audiencia oral.   Les pido a quienes deseen saber más detalles sobre el taller que se comuniquen con los organizadores al siguiente correo electrónico: georganne.weller277@gmail.com  Asimismo invito a aquellos colegas de países donde se ha implementado el sistema de juicios orales, que actualmente viven en los Estados Unidos y cuentan con la certificación judicial federal, a que se preparen en el nuevo sistema de juicios orales, aprovechen la experiencia que ya tienen, y haciendo valer su derecho a trabajar legalmente en sus países de origen incursionen en este campo y contribuyan al desarrollo de la profesión en sus naciones.

Queridos colegas mexicanos, les invito a participar en este taller, y a ustedes y a todos los demás colegas que se vean en esta situación, a mi parecer ventajosa, les pido que nos compartan sus opiniones sobre esta nueva opción profesional.

El intérprete nunca es el centro de atención.

January 29, 2013 § 8 Comments

Queridos colegas,

En muchas ocasiones he tenido que trabajar con colegas que sienten que nuestro papel  es lo más importante que está sucediendo entre las cuatro paredes en que estamos trabajando y lo demuestran con un comportamiento que en el mejor de los casos entorpece la fluidez del evento a interpretar y desgraciadamente en otras ocasiona la pérdida del cliente.   Todos saben de lo que estoy hablando: El intérprete que llega al juzgado como torero partiendo plaza y atrae para sí toda la atención que no le corresponde como intérprete, o la colega que hace que se detenga el evento y se dirige al técnico de sonido en un frenesí desenfrenado porque uno de cincuenta audífonos en que están escuchando la interpretación aquellos en un auditorio ha dejado de funcionar o tiene estática.

Muchos de estos colegas son buenos intérpretes con muchos años de experiencia trabajando a buenos niveles de calidad, pero desgraciadamente nunca han podido llevar a cabo esa transición tan necesaria entre lo que se aprende en la escuela y lo que se puede hacer en la vida real.  La verdad es que nuestro papel es esencial, nuestra función es indispensable para la comunicación entre dos comerciantes, dos gobiernos, o un juez y un acusado, pero nosotros individualmente no lo somos.  Como en todo, la interpretación es imprescindible, pero el cliente tiene derecho a buscar intérpretes que no distraigan a los participantes en una negociación, no retrasen un juicio, y no generen tensión con los otros participantes en una conferencia.

En algunas escuelas enseñan que el intérprete debe ser invisible y en otras que no debe entrometerse o entorpecer el proceso, pero pocas veces mencionan entre las razones para ello el aspecto de negocios.  Los eventos en que se necesitan servicios de interpretación son por su naturaleza costosos e importantes; el tiempo es dinero y los participantes tienen un tiempo finito y limitado para participar.

Afortunadamente, al menos en mi opinión, yo he tenido oportunidad de estar en la arena de negociación de contratos con clientes y he podido escuchar directamente la opinión del cliente sobre el intérprete que acapara la atención de los presentes: ”…esa intérprete tiene buena interpretación consecutiva, pero se tarda demasiado en rendir su interpretación, se toma mucho tiempo revisando sus notas y eso enfría la negociación. Consíganme a alguien con mejor memoria y más veloz…”   “…Ese intérprete pide muchas repeticiones y pronuncia un discurso cada que quiere que algo se modifique durante el procedimiento.  Por favor no lo vuelvan a traer, queremos a alguien que oiga bien, hable menos, y que haga sugerencias de manera sin llamar la atención…”  “…Los técnicos del equipo piden que no se contrate a esa intérprete porque interfiere con lo que es su trabajo técnico y está interrumpiendo constantemente el flujo de la conferencia…”   Todos estos comentarios son legítimos. Mis clientes me los han expresado, en ocasiones más de una vez.  Claro que esto no es nuevo para ninguno de ustedes, ya que al igual que yo, han tenido que pasar momentos de vergüenza profesional mientras una colega arma una revolución porque un receptor no está funcionando perfectamente. En una ocasión tuve la “fortuna” de trabajar con una colega que interrumpió a un ponente en una conferencia porque el receptor de uno de los presentes en el auditorio necesitó un cambio de pilas y el espectador se había perdido unos noventa segundos de la ponencia. ¡Un espectador en un auditorio donde más de 200 personas estaban usando equipo!  No pueden imaginarse la cara del ponente cuando la intérprete se dirigió al escenario y le pidió “a gritos” que se detuviera y comenzara nuevamente para que esta persona no se perdiera nada; pero sobre todo no se imaginan la expresión del representante de la agencia que nos contrató para ese trabajo.  ¡Qué vergüenza!  El buen intérprete, como ustedes y yo lo hemos hecho muchas veces, sigue interpretando, y de manera natural, poco a poco, incorpora los detalles importantes que no escucharon aquellos cuyo equipo no estaba funcionando, si es que hubo algo importante que no se escuchó, pero no interrumpe, proporciona la información de manera natural y en una manera que nadie se percata, ni quien comenzó a escuchar tarde, ni aquellos que han escuchado todo, y mucho menos el ponente y nuestro cliente.

Creo que ya es hora que nuestros colegas que saltan al primer inconveniente se calmen un poco, adapten a la vida real  lo que aprendieron en la escuela y se comporten como profesionales que saben participar en el mundo de los negocios… Y aquellos que continúen interrumpiendo los eventos o actuaciones judiciales para comenzar a cambiar audífonos, receptores, pilas, o micrófonos con un frenesí patológico, al menos van a saber porqué sus servicios no son atractivos para el cliente.  Me gustaría saber su opinión sobre este comportamiento de algunos por el que todos hemos pasado.

Lo que aprendimos como intérpretes en 2012.

January 1, 2013 § 1 Comment

Queridos colegas,

Ahora que 2012 ya pasó a la historia y nos encontramos trabajando hacia un 2013 lleno de logros profesionales, podemos analizar en retrospectiva lo que aprendimos el año pasado.  Como intérpretes, nuestra carrera es una experiencia de aprendizaje constante, y después de platicar con muchos de mis colegas me doy cuenta que el 2012 no fue la excepción.  Yo en lo personal crecí profesionalmente y adquirí una nueva apreciación por nuestra profesión.  Este año que terminó me dio nuevamente la oportunidad de trabajar con intérpretes magníficos y colegas entrañables.

El año 2012 me puso en contacto directo con intérpretes de muchos países y de diversas disciplinas.  Me permitió compartir mi experiencia y conocimientos con colegas muy queridos y con nuevos intérpretes y traductores;  El año que terminó me dio la oportunidad de aprender nuevas cosas en las conferencias profesionales a las que asistí, en los libros sobre nuestra disciplina que se publicaron este año, y desde luego en la cabina, el juzgado, el banquete, y hasta en el campo durante un trabajo de ganadería, otro de petroleros y uno más de agricultura para los que interpreté este año 2012.

Mi 2012 me dio la satisfacción de publicar mi primer libro, de ver como varios de mis estudiantes obtuvieron su certificación de intérprete judicial federal en los Estados Unidos,  y de presentar como ponente en varios países. Este año que se extingue me vio viajar a la Conferencia de la Organización Mexicana de Traductores en Guadalajara México y me permitió deleitarme en la maravillosa Feria Internacional del Libro. Este año que termina estuvo colmado de experiencias a nivel profesional que fueron adquiridas en todo el mundo mientras viajaba constantemente durante todo el año, conociendo a nuevos colegas, observando su trabajo y reencontrando a buenos amigos. Ahora, mientras me encuentro frente a mi computadora recordando, y por tanto viviendo nuevamente todas esas experiencias enriquecedoras, les pido a ustedes que compartan con el resto de nosotros algunos de sus momentos más importantes a nivel profesional durante el año pasado.

Ya llegó el nepotismo a la interpretación judicial y está afectando a varios colegas.

October 30, 2012 § 7 Comments

Queridos colegas,

Al viajar por el país ejerciendo esta fabulosa carrera de intérprete me entero de situaciones que existen en diferentes lugares y que de una manera u otra afectan a nuestra profesión en general.  Mi trabajo me permite mantenerme en constante comunicación con cientos de colegas que viven y ejercen por todo el país y en el extranjero, si llego a su ciudad procuro darme tiempo para saludarlos, cenar con ellos, visitarlos, o lo que mejor se ajuste a su agenda de trabajo y compromisos personales.  Fue de esta manera que recientemente me enteré, al viajar por una de las ciudades más grandes de los Estados Unidos, que en uno de los juzgados más codiciados para trabajar en esa zona urbana, y en el que han trabajado por muchos años varios colegas muy capaces, las cosas desgraciadamente han cambiado para mal.

Según me contaron, un familiar (pariente inmediato) del intérprete en jefe del juzgado, quien se encarga de programar a los contratistas y por tanto de la distribución del trabajo, obtuvo su certificación judicial recientemente.  Obviamente esto es motivo de regocijo para el intérprete que se certificó y para el intérprete en jefe, su pariente inmediato.  Parece ser que así las cosas, los intérpretes empezaron a detectar que su carga de trabajo había disminuido a niveles nunca antes vistos.  Asimismo empezaron a notar que el nuevo intérprete pariente inmediato del “jefe” tenía un gran volumen de trabajo, tenía acceso a una oficina en el juzgado a pesar de ser contratista como todos ellos, y además tenía acceso a documentos normalmente fuera del alcance de quienes no son empleados del juzgado.

Durante una junta entre el intérprete en jefe y la mayoría de los intérpretes en esta zona metropolitana, el intérprete en jefe les manifestó que él estaba ayudando a su pariente inmediato debido a su parentesco, que eso era lo que haría cualquiera en su situación, y que no iba a dejar de hacerlo. Básicamente les reiteró que él no estaba bajo ninguna obligación de contratarlos a ellos y que si no les parecía la nueva situación entonces no tenían que trabajar en ese juzgado.  Durante la misma reunión los contratistas lo confrontaron con la ley y el reglamento interno y le señalaron que está prohibido contratar a ese tipo de parientes, que la ley establece claramente que no puede haber favoritismos, conflicto de intereses, ni la apariencia de los unos y los otros.

Subsecuentemente los intérpretes se dirigieron a la administración del juzgado donde aparentemente el intérprete en jefe tiene cierto grado de apoyo, pero no de manera incondicional.  El caso, a petición del intérprete en jefe fue enviado a las autoridades superiores en la capital para su revisión. Actualmente está pendiente su resolución, y mientras tanto el pariente inmediato ha dejado de trabajar en el juzgado ubicado físicamente en la ciudad, sin embargo sigue recibiendo trabajo en otros juzgados del mismo distrito judicial para lo cual se ha nombrado a otros programadores de intérpretes en lugar del pariente intérprete en jefe.  A reserva de que aún no se ha dicho la última palabra en este asunto, me gustaría conocer sus opiniones sobre este caso y en general sobre el nepotismo en nuestra profesión.  ¿Cuándo el coordinador de la agencia de interpretación, o el intérprete en jefe de un juzgado, o el encargado de contratar intérpretes en el hospital tienen a un hijo, cónyuge o hermana que son intérpretes, deben contratarlos? Y de ser así, ¿Se justifica que se les dé preferencia?  En mi opinión hay que distinguir entre el intérprete en jefe de un juzgado quien es un funcionario público sujeto a reglas y disposiciones jurídicas especiales, y aquellos que administran una empresa particular donde no existe subsidio público. Espero sus opiniones.

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