Tony Rosado’s CMIC interview. Mi entrevista con el CMIC

March 5, 2018 § Leave a comment

Dear Colleagues:

I would like to share with you my interview with the Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias about our new court interpreting book that was presented during the International Book Fair in Guadalajara Mexico. I apologize to those colleagues who may not be able to read the text because the interview is in Spanish.

En esta ocasión quiero compartir con ustedes la entrevista que me hizo el Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias con motivo de la publicación de nuestro libro de interpretación judicial en México, mismo que fue presentado en el Congreso de la Organización Mexicana de Traductores (OMT) durante la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, Jalisco. Gracias a Edna Cerf por la entrevista y al Colegio por permitirme reproducir en este blog la entrevista publicada en el número de febrero del Le Petit Journal du CMIC. La entrevista queda muy bien en este momento en que me dispongo a impartir un taller en la CDMX este fin de semana.

“Tony, muy buenos días. En nombre del Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias, te agradecemos mucho esta entrevista. Presentaste un libro hace un par de meses en la FIL de Guadalajara. Para los intérpretes y el público en general que todavía no lo conoce, preséntanos tu libro y quiénes intervinieron para que saliera a la luz.

Este libro: “Manual del Intérprete Judicial en México”, es la primera publicación en español sobre interpretación judicial conforme al sistema jurídico adoptado por el gobierno mexicano hace unos años donde se cambia del sistema de juicios escritos, donde la necesidad de interpretación era mínima, a un sistema de juicios orales semejante al de los Estados Unidos y otros países anglosajones, donde la función del intérprete es esencial. En el libro, mis coautores y yo, intentamos llevar de la mano al intérprete judicial por todos los recovecos relevantes para un trabajo de interpretación judicial profesional. Abordamos temas jurídicos fundamentales como los derechos humanos, garantías individuales y demás derechos y valores jurídicos protegidos por la constitución, hasta las normas jurídicas procesales relevantes para la prestación de servicios de interpretación judicial, todo enfocado a la perspectiva del intérprete, no del abogado, logrando de esta forma que intérpretes profesionales, no abogados, comprendan el cómo y porqué de lo que están haciendo en los juzgados. Después, el libro presenta desde la perspectiva del intérprete, el proceso judicial y la participación del intérprete en cada etapa del mismo, adentrándonos en detalles como el tipo de interpretación necesaria para cada audiencia o comparecencia judicial (consecutiva corta, simultánea, o traducción a la vista). Esta sección del manual también va enfocada al abogado y a los jueces, para que los intérpretes puedan emplearlo como una herramienta de información y educación sobre lo que necesitan para hacer su trabajo. Finalmente, el manual trata del código deontológico que debe seguir todo intérprete, y en particular el judicial por ser auxiliar de la impartición de justicia. Esta publicación va dirigida a todos los intérpretes y cubre específicamente la interpretación judicial por intérpretes de lenguas de señas, lenguas indígenas y lenguas orales extranjeras.  Me parece que un gran logro fue la participación de peritos en todas las disciplinas cubiertas ya que mis coautores aportaron aquello de lo que yo carecía: María del Carmen Carreón es Magistrada del Tribunal Federal Electoral y como tal, aporta la visión del juzgador, parte fundamental para la prestación de este servicio. Daniel Maya es una institución ampliamente reconocida a nivel nacional e internacional en interpretación señada, concretamente la Lengua de Señas Mexicana (LSM) y yo aporto mi granito de arena como abogado e intérprete judicial con más de 2 décadas de experiencia en juzgados de varios países y en todos los niveles, además de mi trayectoria como instructor de interpretación judicial y autor de libros.

 

¿Cómo y con quiénes nació esta aventura? ¿Cuál es su propósito?

El manual nace en un momento de esos en que se alinea el universo y Carmen, Daniel y yo nos encontramos en un “green room” esperando pasar a un auditorio para dar una presentación cuando al platicar, nos damos cuenta que tenemos muchas cosas en común y una misma inquietud: Contribuir a la impartición de justicia en México de una manera incluyente donde nadie sea víctima del sistema por no entender el idioma del juzgado, en este caso el español. Daniel y yo teníamos anos de conocernos. Carmen y Daniel habían colaborado juntos por mucho tiempo, pero Carmen y yo estábamos conociéndonos. Carmen, en ese entonces Magistrada del Tribunal Electoral del Distrito Federal, es una persona incansable y alguien que me ha abierto los ojos a un nuevo tipo de juzgador en México, personas capaces y honestas dignas de confianza, y listas a luchar por la justicia. Ella fue instrumental en este proyecto al abrirnos mil puertas en el sistema y al aportar su energía, conocimientos y compromiso social. Daniel Maya es el presidente de la asociación profesional de intérpretes de lengua de señas mexicana más grande del país, con miembros en todo México. Además, Daniel ha estado muy activo a nivel internacional y es bien conocido en todo México ya que su imagen aparece constantemente en recuadro en los televisores mexicanos. Los conocimientos y el entusiasmo de Daniel fueron clave para poder soñar con un proyecto así de ambicioso. Yo siempre había anhelado el poder desarrollar algo que alcanzara e incluyera a los colegas de lenguas de señas y esta oportunidad, aunada con mi previa relación y confianza absoluta en la capacidad de Daniel, hicieron que este proyecto no solo arrancara, sino que llegara a su destino. De este proyecto ha surgido una relación profesional de los tres coautores que ha resultado en muchos proyectos que estamos evaluando en este momento, pero a nivel personal, lo mejor de esta experiencia es la gran amistad que ha surgido entre los tres y muchas otras personas que tras bambalinas han sido indispensables para que este proyecto viera la luz. Una empresa como esta requiere de mucha gente valiosa y trabajadora, no solo de los autores que firman el libro.

 

El “Manual del Intérprete Judicial en México” está presentado por el Dr. José Ramón Cossío Díaz, Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Miembro de “El Colegio Nacional”. ¿Por qué involucrar a la sede judicial?

El Ministro Cossío llegó al proyecto en circunstancias muy especiales. Por un lado estaba su relación con Carmen que era quien mejor lo conocía, por otro lado, en mi caso, estaba un antecedente de hace algunos años, cuando se inició este proyecto de la interpretación judicial en México para satisfacer las necesidades de los nuevos juicios orales, una colega muy querida, amiga mutua, y miembro del CMIC, Georganne Weller, tuvo un encuentro con el Ministro en la Suprema Corte donde ella le platicó de nuestra profesión y en cierta forma despertó su interés en esto. Daniel también fue parte instrumental ya que el Ministro Cossío había manifestado su interés en la interpretación para los ciudadanos sordos en el sistema de justicia mexicano, incluso acompañándonos en una ocasión en un foro que tuvimos en la sede de la Corte y donde él se dirigió a los colegas intérpretes de Lengua de Señas Mexicana de toda la república, a invitación de Carmen y de Daniel. Tuve la oportunidad de participar y me pareció un interés genuino que se cristalizó en esta intervención en el prólogo del libro, lo cual nos brinda una legitimidad mucho mayor y nos abre las puertas de muchos juzgados y despachos de abogados no solo en México, sino en todo el mundo. Hasta donde yo sé, ningún otro Ministro de una corte suprema ha brindado este tipo de deferencia en un libro de interpretación judicial.

 

¿Está dirigido únicamente para intérpretes de señas o para intérpretes de lenguas indígenas que desean ser intérpretes en el sistema penal acusatorio?

El manual ha sido presentado en varios foros y ante diferentes públicos, pero su destinatario es todo intérprete que sea o que quiera dedicarse completamente o parcialmente a la interpretación judicial. Es un error creer que va dirigido a los intérpretes de Lengua de Señas o a los intérpretes de lenguas indígenas. Va dirigido a todos los intérpretes. Esta confusión es prueba de que los intérpretes de lenguas orales extranjeras están tan acostumbrados a que todas las publicaciones vayan dirigidas a ellos, que cuando aparece un manual incluyente de todos los intérpretes, lo vean como algo no destinado a su ejercicio profesional. Les invito a que lo lean y vean como todos los temas del proceso y práctica profesional son abordados con comentarios y conceptos generales aplicables a todos los intérpretes, seguidos de comentarios, conceptos y recomendaciones dirigidas específicamente para los intérpretes de lenguas orales o de señas, y cuando es necesario, mencionando las diferencias y circunstancias especiales para los intérpretes de lenguas indígenas. El libro trata de la interpretación de relevo (relay interpreting) entre intérpretes orales e intérpretes de lenguas de señas, cosa nunca antes vista.

 

¿Un intérprete de lenguas judicial debe de saber derecho? ¿Es un perito en derecho?

Un intérprete judicial debe saber derecho procesal y tener las bases de las ramas del derecho sustantivo en el que vaya a especializarse (civil, penal, internacional, etc.) a un nivel semejante al de un paralegal o asistente jurídico. Obviamente, no estorba saber más y ayuda tener una licenciatura en derecho o criminología. El intérprete judicial certificado es un perito en interpretación judicial, mas no en derecho. No es abogado. En realidad, es como todo trabajo de interpretación. No se puede interpretar lo que no se comprende y para comprender lo que se ventila en una audiencia, hay que entender lo que se está litigando (derecho sustantivo) y el contexto en que se está ventilando la controversia, o sea el momento dentro del procedimiento en que se están presentando alegatos o desahogando las pruebas. No pasa lo mismo en una audiencia intermedia que en una audiencia de juicio oral, por ejemplo (derecho adjetivo). La belleza de la interpretación (y la traducción) es que el idioma siempre cambia, así que hay que seguir estudiando. La belleza de la interpretación judicial es que el derecho no es estático, así que también hay que actualizarse constantemente. Si te gusta estudiar y eres intérprete judicial, tienes pretexto para hacerlo por partida doble.  

 

¿Los intérpretes actuales en los diversos procesos judiciales que se llevan a cabo en nuestro país saben cómo comportarse y están certificados?

Aún no existe en México un programa de certificación para la patente de perito intérprete en juicios orales, pero se están barajando varias posibilidades. México cuenta, con una herencia del ahora caduco sistema indagatorio en la figura del perito traductor, o perito intérprete traductor. Sin embargo, dicha patente no respalda ningún tipo de conocimientos o experiencia con juicios orales. Ahora, actualmente existen intérpretes en los juzgados mexicanos que saben comportarse en ese entorno judicial,  ya sea porque poseen una certificación de interpretación judicial extranjera (generalmente del gobierno federal o de algún estado de la Unión Americana) porque se han preocupado por aprender de manera autodidacta, o simplemente porque tienen muchas tablas y por puro instinto hacen un trabajo bastante bueno. La meta es la certificación para la patente de perito intérprete en juicios orales, ya sea a nivel federal, o estatal si algunos estados se adelantan al gobierno federal y ofrecen algún programa a nivel de su entidad.  

 

¿Cómo conseguir la certificación en México? ¿Cuáles son las recomendaciones de Tony Rosado para profesionalizar a los intérpretes?

Creo que ya he contestado la primera parte de esta pregunta en mi respuesta anterior. Mis recomendaciones para profesionalizar a los intérpretes son específicas para México donde hay que aprovechar el momento histórico que se presenta: El advenimiento del sistema acusatorio y por ende los juicios orales, es un fenómeno que se presenta a todas las disciplinas jurídicas al mismo tiempo. Se trata de algo nuevo para los intérpretes mexicanos, pero también para los jueces y abogados. Existe la oportunidad de que todos aprendan al mismo tiempo, y cuando algo se hace en un terreno nivelado, la cooperación, deseo de aprender, y la humildad ante lo desconocido es la misma. En otros países un intérprete recién formado o aún en proceso de formación tiene que enfrentar un sistema de jueces con años de experiencia, abogados que dominan el sistema y han trabajado con intérpretes judiciales por décadas, personal administrativo en los juzgados que a veces no es paciente con los intérpretes nuevos. Aprovechemos esta circunstancia para sobresalir profesionalmente.

Pienso que el sistema de certificación, ya sea estatal o federal, deberá incluir tres requisitos fundamentales: (1) Demostrar en un examen que el candidato posee los conocimientos de interpretación judicial (consecutiva corta, simultánea susurrada y en cabina, traducción a la vista bidireccional, interpretación completa, incluyendo interjecciones y comentarios aparentemente irrelevantes, registros y variaciones de lenguaje y terminología desde lo más culto hasta lo más soez, etc.) y de terminología y procedimiento jurídicos al nivel ya mencionado en otra pregunta. (2) Demostrar en un examen que el candidato entiende y domina los principios deontológicos de interpretación en general; aquellos aplicables a su especialidad de interpretación (existen preceptos de ética solo aplicables a los intérpretes de lenguas de señas o a los de lenguas indígenas, por ejemplo) y los cánones de ética específicos a la interpretación judicial como el secreto profesional, las reglas de evidencia, las declaraciones testimoniales, visitas carcelarias, imparcialidad, o parcialidad según sea el caso, etc.); y (3) La educación continua necesaria para actualizarse y conservar la patente, garantizando que el perito está al día en cuestiones de interpretación, derecho y ética. A mí me gustaría que la calificación de las credenciales y la decisión de quienes pueden ser peritos intérpretes debería estar a cargo de sus pares, o sea: otros intérpretes, quizá el CMIC o algún otro colegio o asociación profesional de nueva creación, como sucede en otras profesiones en los países más avanzados (en esos países la Barra de Abogados admite a los nuevos abogados, el Consejo de Medicina admite a los nuevos médicos, etc.) o como sucede con la certificación de intérprete sanitario en los Estados Unidos. Para mí siempre es mejor que otros colegas, y no el gobierno, decidan si el candidato es apto para el ejercicio de la profesión.

 

¿En Estados Unidos los intérpretes de lenguas sí están certificados? ¿Cómo logra un intérprete certificarse en E.U.?

Los Estados Unidos han contado con intérpretes comunitarios por mucho tiempo debido a la fábrica social del país. Un gran [porcentaje de población estadounidense no habla inglés. Históricamente, primero de manera orgánica, para satisfacer una necesidad y posteriormente de manera sistemática y profesional, los intérpretes que interactúan con la población en general se encuentran sujetos a rigurosos programas de certificación ya sea judicial o sanitaria.

Existen dos sistemas paralelos para la certificación judicial: Un sistema federal para los juzgados federales y 56 sistemas locales para cada uno de los 50 estados y 6 territorios del país. Además, existe un programa de certificación para los intérpretes de Lengua de Señas Estadounidense (ASL). El sistema federal es más riguroso y su certificación más difícil de alcanzar, pero en general, todos los programas, estatales y federales buscan que el candidato demuestre su dominio de ambas lenguas (origen y destino) de conocimientos jurídicos básicos, ética y profesionalismo, y que tenga una habilidad mínima en la interpretación simultánea, consecutiva corta y traducción a la vista, así como en los cambios de registro, incluyendo terminología jurídica en ambos idiomas, lenguaje soez y expresiones idiomáticas. Finalmente, los estados requieren un mínimo de educación continua anualmente o bianualmente (según cada estado) en interpretación, derecho y ética. No es necesario vivir en los Estados Unidos para certificarse, así que yo invito a que nuestros colegas en México intenten una certificación en Estados Unidos al menos para practicar para la certificación mexicana.  

 

Si en la sede judicial se requieren intérpretes calificados, ¿por qué considera Tony que esta certificación todavía no existe en nuestro país? ¿Qué se necesita? ¿Cuáles serían los criterios?

La certificación aún no existe debido a lo reciente del cambio de sistema procesal en el país. No me cabe duda que en un futuro próximo existirá al menos un programa federal de certificación como perito intérprete judicial. Contestando la segunda parte de  tu pregunta te diré que se necesitan dos cosas: Una mayor conciencia de parte del pueblo de México para que exijan servicios de interpretación en los juzgados y también una mayor participación de los intérpretes de México. A mí me ha sorprendido la apatía por parte de nuestros colegas que siento no han evaluado las posibilidades ni considerado los beneficios de ejercer la interpretación judicial, al menos de medio tiempo. Con tantas reformas necesarias para implementar completamente el sistema acusatorio, no cabe duda que serán prioridad aquellas cuyo gremio sea más vocal. Los intérpretes están compitiendo con los médicos forenses, criminólogos, criminalistas, fiscales, policías, defensores públicos, secretarios de juzgado y otros por un lugar en esa lista de prioridades. A todos les va a llegar su turno, pero la pregunta es ¿Quién quiere ser de los primeros y aprovechar ese momento histórico de aprendizaje colectivo que te mencionaba en una respuesta anterior?  Me imagino que los criterios para Lengua de señas Mexicana (LSM) y lenguas orales extranjeras serán los aceptados universalmente y mencionados en otra respuesta. El caso de las lenguas indígenas será más complejo y diferente debido a las diferencias culturales, usos y costumbres, falta de conocimiento sobre los valores indígenas y la desconfianza de dicho sector de la población, justificada por siglos de maltratos y negligencia.

¿Crees que con este libro los intérpretes en un proceso judicial serán tomados más en cuenta? ¿Por qué?

Definitivamente. El hecho que una Magistrada del máximo tribunal electoral del país sea coautora; que el libro trate temas que incluyen la protección de grupos de mexicanos como los sordos e indígenas, que se ofrezca la herramienta necesaria para dirimir controversias comerciales, civiles, familiares y penales entre mexicanos y extranjeros ya sean personas físicas o morales que no hablen la misma lengua, y que el prólogo haya sido escrito por un Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) son evidencia del gran peso de este manual. La tremenda aceptación, tanto en su venta en México y el extranjero (por toda Sudamérica, Centroamérica, Estados Unidos y España entre otros) como por la asistencia y participación de muchísimos jueces, intérpretes y abogados durante la presentación del libro en todos los lugares de la república donde lo hemos presentado son evidencia de que el libro está teniendo un efecto positivo en todo el sistema.

 

De acuerdo con el Dr. Cossío en este libro hay una ausencia de la descripción de los procesos ordinarios federales con la totalidad de la función jurisdiccional encaminada a los estados. ¿Se considera un tomo 2?

Se consideran varios tomos. Es importante lo que comenta el Ministro Cossío, sin embargo, tuvo que quedarse en el tintero porque nuestro objetivo era el de producir un manual práctico para el intérprete, no para el abogado; queríamos publicar algo lo suficientemente, portátil, claro y conciso para que acompañase al intérprete a la sala del juzgado, el despacho del abogado y los separos del reclusorio.  La observación del Ministro es acogida y será incorporada más adelante, por ahora, sin adelantar mucho, parece que el próximo tema a tratar será el comportamiento ético y profesional del intérprete judicial tanto dentro como fuera del juzgado. ¡Estén pendientes!

 

El Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias, A.C. (CMIC), tiene 35 años de existencia. Ninguna asociación de intérpretes es tan longeva en América Latina y el CMIC es un referente importante en México y en otros países de habla hispana. En Colombia la más antigua tiene alrededor de 15 años. ¿Qué les dirías a los agremiados al CMIC?

Primero les enviaría un saludo muy afectuoso y una enorme felicitación por el aniversario. Tú sabes que lo hago de corazón ya que cuento con muchísimos amigo en el Colegio (algunas de mis mejores amigas son miembro del CMIC) y a continuación les invitaría, como referente de la profesión el América Latina y conociendo la capacidad individual de sus miembros, a que tomaran en serio y con gran entusiasmo la interpretación judicial en México. En épocas de globalización y de interpretación simultánea remota (RSI) cada día habrá más colegas (muchos de ellos sumamente capaces) compitiendo por los mismos trabajos desde todo el planeta. La interpretación jurídica mexicana les da una oportunidad de aprovechar esta globalización que además de tecnología genera disputas jurídicas con litigantes de todo el mundo, para ser los intérpretes en controversias judiciales internacionales ventiladas en el sistema judicial mexicano en temas como propiedad intelectual, fusiones y adquisiciones, incumplimiento de contratos de importación o explotación de materias primas, testamentos de extranjeros, divorcios, pensiones alimenticias y guarda y custodia de menores cuando las partes en el divorcio no tengan el mismo primer idioma, declaraciones bajo protesta de decir verdad (depositions) y muchas otras.

Hay que recordar que no todo el trabajo de interpretación judicial tiene que ver con la comisión de delitos. Si, habrá trabajo en el campo penal, sobre todo para los intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM) que también son miembros de este ilustre Colegio, y para los intérpretes de Lenguas Indígenas, pero una buena parte del trabajo, y sin duda la mejor remunerada, será para los intérpretes de lenguas extranjeras.  Esta es la oportunidad para que nuestros colegas mexicanos se pongan las pilas y asuman los servicios de interpretación judicial en las declaraciones bajo protesta de decir verdad (depositions) que se dan por miles en el territorio mexicano cada año y que casi en su totalidad son interpretadas por colegas que vienen acompañado a los abogados desde el extranjero y que, ante una oferta profesional y seria de parte de los miembros del CMIC, pondrían en evidencia dos desventajas de traer a los intérpretes desde el extranjero: (1) El costo, y no me refiero a los honorarios que deberían ser los mismos,  sino al costo de transporte, hotel, viáticos, etc.; y (2) La cultura local, los modismos, las expresiones idiomáticas, la historia del lugar, etc. Yo siempre creo que un buen intérprete mexicano es mejor para un trabajo en México con mexicanos, o que un buen intérprete colombiano es mejor para un trabajo en Colombia con colombianos. Aprovechen esta oportunidad, diversifiquen su ejercicio profesional, y asuman la dirección y margen el destino de la interpretación judicial en México.

 

¿En qué radica para Tony la importancia de pertenecer a alguna asociación?

Es un síntoma de profesionalismo. No podemos imaginar a los abogados de México sin el Ilustre y Nacional Colegio de abogados o la Barra Mexicana de Abogados. No podemos concebir a los médicos de Estados Unidos sin la American Medical Association (AMA) a los intérpretes de conferencias sin la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (AIIC) o a los traductores estadounidenses sin la American Translators Association (ATA).  México necesita del CMIC tanto, o más, que los intérpretes de conferencias mexicanos necesitan al Colegio. Educación continua, condiciones de trabajo, defensa de la profesión, son temas que competen a las asociaciones de profesionistas y en mi opinión no puede ser de otra manera. Ejercemos una profesión bella pero muy difícil y poco comprendida, necesitamos del apoyo de nuestros colegas y nuestras asociaciones profesionales para mejorar la calidad de nuestro trabajo, mantener los estándares de la profesión y para poder vivir la vida que nos merecemos.

 

En el Manual de Intérprete Judicial en México se especifican todos los artículos del Código de Ética del Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias. ¿Por qué consideras importante que se siga un código de ética como el del CMIC o del INALI?

Te faltó mencionar el código deontológico de los intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM). La interpretación es una profesión como la ingeniería o la arquitectura, pero además es una profesión fiduciaria. A diferencia de otras profesiones donde más de una persona puede darse cuenta del desempeño del profesionista, al menos hasta cierto punto, en la interpretación en general, y en la judicial en particular, una vez elegidos los intérpretes para un trabajo o un caso, todas las partes ponen su confianza ciega en la honestidad, profesionalismo y ética del intérprete. Imagina un proceso para decidir si te quitan  a tus hijos, o si pierdes tu empresa, o si te mandan a la cárcel, donde no entiendes la mitad de lo que se dice y no sabes si quien está hablando por ti lo está haciendo bien. ¡Tremenda responsabilidad! Por ello, un código de ética es indispensable tanto para el buen funcionamiento del servicio profesional, como para la paz y tranquilidad de quien contrata los servicios del intérprete.

 

Las redes sociales han revolucionado la comunicación en el mundo. ¿Crees que Facebook, Twitter, Snapchat u otras pueden suplir a las asociaciones bien organizadas? ¿Qué opinas sobre la recomendación de intérpretes por medio de una red social?

La asociación profesional es un grupo colegiado de individuos con una actividad profesional en común para tomar decisiones y acciones que protejan o avancen los intereses comunes y de la profesión. Yo soy un gran defensor de las redes sociales, pero Twitter, Facebook y las otras tienen cometidos diferentes. No se puede comparar. Yo las empleo cotidianamente para difundir información, externar opiniones, promover mis servicios, fortalecer mis redes profesionales de colegas, pero jamás con la idea de reemplazar a una asociación civil del tipo que sea, mucho menos una profesional. Nunca he recomendado intérpretes por redes sociales ya que lo considero un tema un tanto delicado y no solo por lo que hay que decir sobre un colega; también por la percepción de mis otros colegas a quienes no recomendé. Sin embargo, Yo no veo ningún problema cuando se trata de ciertas situaciones como por ejemplo los recientes sismos en la Ciudad de México donde las redes sociales sirvieron enormemente para poner en comunicación a intérpretes y personas necesitadas de sus servicios. Lo que si detesto es la oferta de trabajo por Facebook o LinkedIn donde un colega o una agencia simplemente dice: “intérprete el martes a las 10 am en Pachuca”. ¿Qué tipo de trabajo? ¿Qué tipo de intérprete? ¿Por cuánto tiempo? Para mí eso es una falta de respeto a la profesión y al colectivo. No hace mucho opiné al respecto en mi canal de YouTube “The Professional Interpreter’s Opinion”.

 

¿Desde cuándo eres intérprete? ¿Con quién te gustaría o te hubiera gustado compartir cabina?

Empecé profesionalmente a mediados de la década de los 80s (ya llovió) Siempre quise ser intérprete, pero sucumbí a la presión de estudiar primero una carrera “de verdad”, así que estudié derecho, de lo que no me arrepiento ya que me dotó de un cúmulo de conocimientos y la metodología para investigar, leer y sintetizar, que me ha servido en mi carrera.  Me hubiera gustado compartir cabina con todos los intérpretes legendarios de la historia, formados profesionalmente y empíricos, conocidos y anónimos: Patricia Vander Elst, Ruth Hall, Christopher Thiery, Italia Morayta, Rosa María Durán, Harry Obst, Squanto, Malintzin, el intérprete de Marco Polo, y todos los intérpretes con quienes he trabajado y sigo trabajando muy a gusto (ellos saben de quienes hablo) además de los valores jóvenes con muchas ganas de aprender y de enseñar algunos trucos nuevos a un veterano de la profesión.  

 

¿Cuál es tu mayor defecto y tu mayor virtud?

Defectos tengo muchísimos, virtudes muy pocas y sería muy injusto que yo sea quien me juzgue a mí mismo, por aquello de nunca ser juez y parte, sin embargo puedo decirte que la gente se queja de que como compañero de viaje o trabajo soy demasiado hiperactivo, duermo poco y hablo demasiado (claro que esto describe a muchos colegas) y también he escuchado que pongo mucha energía en la defensa de los colegas y la profesión en general, que soy buen amigo y me dicen “tonypedia” porque sé de varias cosas. Mejor ahí lo dejamos. 

 

¿A quién admiras?

A todas las personas que triunfan a pesar de los obstáculos, a quienes no se rinden o conforman, a quienes jamás se resignan. No soporto a los mediocres o conformistas. Me cuesta trabajo conversar con intérpretes que se quejan de que no hay trabajo pero ni lo buscan, ni están dispuestos a sacrificar nada por alcanzar el éxito. Admiro a todos los intérpretes que son buenos, a los traductores que son buenos, a los científicos, humanistas y políticos que son buenos, a todos los colegas que dedican su tiempo desinteresadamente a las asociaciones profesionales. Admiro y respeto a los miembros de las fuerzas armadas y las policías porque cada mañana salen de su casa sin saber si regresarán por la noche. Como personaje histórico admiro enormemente a Thomas Jefferson

 

Por favor dinos en dónde podemos adquirir tu libro.

Mi primer libro: “The Professional Court Interpreter” en inglés y sobre el intérprete en el sistema judicial de los Estados Unidos puede adquirirse por internet de Amazon, Barnes and Noble y muchas otras librerías en todo el mundo. El nuevo libro “Manual del Intérprete Judicial en México” se puede adquirir por internet directamente de la editorial Tirant Lo Blanch en México, visitando su página web: www.tirent.com/mex y para quienes nos lean desde el extranjero, pueden pedirlo por email escribiendo a: osanchez@tirant.com También pueden adquirirlo en las librerías Porrúa, Gandhi y demás lugares de prestigio.

 

¿Algo más que quieras agregar?

Solo reiterar la importancia de al menos probar la interpretación judicial en México. Hay futuro. Mientras se definen los requisitos para certificarse como perito intérprete de juicios orales, les recomendaría que estudiaran el tema. La educación continua es muy importante para ello. Creo que pronto tendremos algo al respecto con el Colegio; además existen los cursos con Georganne Weller y me parece que otras promociones en el interior de la república. Creo que voy a andar por Chetumal y Mérida en un futuro próximo, tenemos ya un taller para intérpretes y traductores jurídicos con Georganne en marzo, y desde luego, como todos los años algo en la CDMX para los intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM) este otoño y el San Jerónimo en Guadalajara en noviembre

 

En nombre del CMIC, muchas felicidades por el Manual del Intérprete Judicial en México. Enhorabuena.

Mil gracias, Edna, y felicidades por tu trabajo al frente del Colegio.”

Ahora les invito a que incluyan sus comentarios a esta entrevista o a lo que está sucediendo con la interpretación judicial en México.

Lo que aprendimos como intérpretes en 2013.

December 30, 2013 § 1 Comment

Queridos colegas:

Ahora que 2013 ya casi pasó a la historia y nos encontramos trabajando hacia un 2014 lleno de logros profesionales, podemos analizar lo que aprendimos durante el año que está por concluir.  Como intérpretes, nuestra carrera es una experiencia de aprendizaje constante y después de platicar con muchos de mis colegas me doy cuenta que el 2013 no fue la excepción.  Yo en lo personal crecí profesionalmente y aprendí a valorar más nuestra profesión.  Este año que termina me dio nuevamente la oportunidad de trabajar con intérpretes magníficos y colegas entrañables.

En 2013 nuestra profesión se benefició de algunos cambios positivos:  La IAPTI celebró con gran éxito su primer congreso en Londres Inglaterra, la Asetrad festejó su aniversario a lo grande con un evento fabuloso en Toledo España, por lo que se ha visto hasta este momento parece que el nuevo sistema para calificar los exámenes para la certificación judicial federal en los Estados Unidos funcionó bien; asimismo se ofrecieron muchas oportunidades para el desarrollo profesional académico, algunas de ellas muy buenas, incluyendo varios seminarios web sobre temas diversos y en diferentes idiomas.  Se dieron avances importantes en el mundo de la tecnología que nos facilitaron nuestro trabajo, y a pesar de lo que decían los pesimistas, hubo mucho trabajo y oportunidades. Por supuesto que no todo fue positivo.  Nuestros colegas en el Reino Unido continúan su lucha contra la mediocridad y la ambición malentendida, en muchos lugares del planeta los intérpretes enfrentan las acciones de los grupos con intereses especiales que erosionan nuestra profesión al reducir los estándares profesionales y creando programas de certificación bastante cuestionables; y por supuesto, tuvimos a los supuestos intérpretes intentando “apoderarse” del mercado con su estrategia de cobrar honorarios irrisorios en condiciones de trabajo vergonzosas a cambio de la prestación de un servicio de ínfima calidad.

Durante el 2013 trabajé con intérpretes de muchos países y de diversas disciplinas.  Pude aprender de ellos y también compartir mi experiencia y conocimientos con colegas muy queridos y con nuevos intérpretes y traductores;  El año que termina me dio la oportunidad de aprender nuevas cosas en las conferencias profesionales a las que asistí, en los libros sobre nuestra disciplina que se publicaron este año, y desde luego en la cabina, el juzgado, el banquete y el estudio.

Este año me dio la satisfacción de ver como varios de mis estudiantes obtuvieron su certificación de intérprete judicial federal en los Estados Unidos  y de presentar como ponente en varios países. En 2013 viajé a muchas conferencias profesionales entre las que destacan por su contenido y el impacto que tuvieron en mi persona la conferencia anual de la Asociación Nacional de Intérpretes y Traductores Judiciales de los Estados Unidos (NAJIT) en San Luis, Missouri; la conferencia de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (ASETRAD) en Toledo, España; la conferencia anual de la Asociación Internacional de Traductores e Intérpretes Profesionales (IAPTI) en Londres, Inglaterra, y la conferencia anual de la Organización Mexicana de Traductores (OMT) en Guadalajara México que  me permitió deleitarme en la maravillosa Feria Internacional del Libro.  Sólo lamento que por razones de tipo profesional tuve que cancelar mi participación en la Conferencia Anual de la Asociación Americana de Traductores (ATA) en San Antonio Texas.   Este año que termina estuvo colmado de experiencias a nivel profesional que fueron adquiridas en todo el mundo mientras viajaba constantemente durante todo el año, conociendo a nuevos colegas, observando su trabajo y reencontrando a buenos amigos. Ahora, mientras me encuentro frente a mi computadora recordando, y por tanto viviendo nuevamente todas esas experiencias enriquecedoras, les pido a ustedes que compartan con el resto de nosotros algunos de sus momentos más importantes a nivel profesional durante el año pasado.

Una asociación de intérpretes y traductores donde el español es la lengua principal.

December 5, 2013 § 5 Comments

Queridos colegas,

Recientemente asistí al Congreso X Aniversario de Asetrad en Toledo, España. Asetrad es la Asociación española de traductores, correctores e intérpretes en la que se aglutinan la inmensa mayoría de los profesionales de la lengua en España.  A pesar de llevar un par de años de ser miembro de esta organización, fue hasta ahora que me tocó que se celebrara un congreso de esta importancia; además tuve el honor de que se me incluyera como ponente, así que decidí ir.

Asetrad, para mis colegas y amigos en los Estados Unidos, tiene aproximadamente el mismo número de miembros que la Asociación Nacional de Intérpretes y Traductores Judiciales (NAJIT) y su congreso es el evento más importante desde el punto de vista profesional para todos los intérpretes, traductores y correctores de España, independientemente de su especialidad.

La conferencia se celebró en la inigualable ciudad de Toledo, patrimonio de la humanidad, y consistió en una combinación de ponencias generales y talleres especializados que se impartieron a lo largo de dos días (viernes y sábado) culminando las actividades de los miembros con la asamblea general que se llevó a cabo el domingo.  Además, el congreso incluyó eventos sociales y culturales, así como todos los alimentos durante la conferencia.  La organización fue impecable y las ponencias fueron bien interesantes y variadas.  En lo personal puedo decir que en todos los años que llevo asistiendo y participando en congresos profesionales en todo el mundo, esta fue la primera vez que nadie se quejó de nada. Así de bien organizado y variado estuvo el programa.

Desde luego, en mi opinión ningún congreso puede ser malo si comienza con una presentación de Alberto Gómez Font que como es su costumbre nos deleitó con sus anécdotas y nos iluminó con sus conocimientos.  Además de Alberto, el resto de los ponentes fue de primerísima categoría. Les sugiero que busquen otras crónicas de la conferencia para que se den una mejor idea de lo sucedido ya que el propósito de este artículo es diferente.  Magníficos colegas y excelentes ponentes como Gabriel Hormaechea, Carmen Montes, Pilar Ramírez Tello, Isabel Basterra, Maya Busqué, Javier Mallo, Laura Izquierdo, y mis queridísimos Ruth Gámez, Fernando Cuñado, Pablo Mugüerza, Diana Soliverdi, Luisa Calatayud, y Pilar de Luna y Jiménez de Parga elevaron la calidad del evento y deben ser considerados seriamente para presentar en congresos en los Estados Unidos (Pablo presentó en San Antonio durante la ATA)

El convivir con todos los antes mencionados, así como con otros colegas y amigos de primerísimo nivel (no se me olvidan mi querida Clara Guelbenzu, mi retratista Sarah Quijano, Idoia Echenique y Trinidad Clares, entre muchos otros) quienes utilizan el español como una de sus lenguas de trabajo me permitió ver algo que nos falta a los intérpretes y traductores en los Estados Unidos: Una asociación de intérpretes y traductores de español que celebre congresos en español.  Es cierto que organizaciones como ATA, NAJIT, la División de español de ATA y otras más a nivel regional, son de gran valor y utilidad para los profesionales de la lengua que viven en los Estados Unidos; eso no se niega, se respeta, se reconoce y no se olvida.  Les invito a que sigan formando parte de dichas organizaciones. Sin embargo, cuando pensamos en las asociaciones internacionales más grandes el español no es el idioma que primero viene a la mente.  Si pensamos en la ATA y sus magníficos congresos, lo primero que se nos ocurre es el inglés. La ATA es una organización donde el idioma fundamental es el inglés tanto en sus conferencias como en sus publicaciones, asambleas de socios y sesiones de la junta directiva. Si pensamos en FIT lo primero que se nos ocurre es el francés, o el inglés como otro idioma de trabajo. Sin embargo, ninguna de estas organizaciones nos indica español antes que cualquier otra lengua.

Queridos colegas, Asetrad es una asociación de primera línea donde los intérpretes, traductores y correctores hablan en español. Su congreso (que se celebra cada 5 años) es primordialmente en español, su publicación de altísima calidad: ‘La linterna del traductor’ es fundamentalmente en español, al igual que las asambleas de socios, orden del día y sesiones de la junta directiva.  Somos ya casi 500 millones de personas que utilizamos el español como medio de comunicación en todo el mundo y creo que ya es tiempo de que todos los intérpretes, traductores, correctores, transcripcionistas, artistas de doblaje, y otros que trabajamos en español tengamos una agrupación y un foro donde el español sea el protagonista y, dicho sin ánimo de ofender a nadie, no un plato de segunda mesa.

Invito a todos mis colegas y amigos que trabajan en español a que formen parte de Asetrad, vayan a sus congresos, lean sus publicaciones; especialmente todos los que vivimos en los Estados Unidos. Nos hace mucha falta practicar un español bien hablado y bien escrito. Tenemos que esforzarnos para no caer en ese estado peligrosísimo que nos permite aceptar como correctas las barbaridades que se dicen y se escriben en los medios de comunicación en español norteamericanos, para rechazar las malas interpretaciones y pésimas traducciones de algunos individuos que no saben hacer este trabajo o desconocen el idioma. Ya es tiempo de decir no a las interpretaciones de algunos ‘colegas’ que dicen hablar español pero no pueden distinguir entre masculino o femenino, o no saben conjugar los verbos. Ya estuvo bien de interpretaciones en infinitivo por personas que aprendieron el español en un cursillo en Costa Rica o San Miguel Allende. El pertenecer a una organización cuyo protagonista es el español nos permitirá establecer relaciones profesionales y hasta sociales con colegas que, al igual que nosotros, manejan el idioma correctamente. Recuerden: Hay que cuidar el buen español porque de tanto trabajar con mediocres se puede perder.  También pienso que los colegas y amigos de España pueden beneficiarse de las cosas buenas que tenemos en las asociaciones profesionales estadounidenses como nuestra organización, creatividad y tamaño. Por ello, durante mi último viaje a España he invitado a varios de estos magníficos ponentes y docentes a que postulen sus talleres para conferencias en los Estados Unidos. El esfuerzo y el trabajo deben ser bidireccionales. Ya es hora de que la segunda lengua más popular en el mundo tenga una asociación a nivel internacional donde el español sea prioridad.  Invito a mis colegas y amigos de ambos lados del océano a que compartan sus opiniones e ideas para lograr esta meta de tener una asociación donde el español sea el protagonista.

Limpia, fija y da esplendor. Unidos por la misma lengua.

October 20, 2013 § 4 Comments

Queridos colegas,

Hace unas semanas visité la exposición que se presenta en la Biblioteca Nacional de Madrid con motivo de los trescientos años de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) y que permanecerá abierta al público hasta el 26 de enero de 2014.  Esta riquísima exposición es, sin duda, algo que todo amante del español debe celebrar y de ser posible visitar.  Se trata de la historia, de los orígenes de todo aquello que se comunica en nuestra lengua por casi quinientos millones de personas hispanohablantes en todo el mundo.  En mi caso, siendo intérprete y traductor en los Estados Unidos, un país donde casi treinta y cuatro millones de personas tienen al español como su primer idioma a pesar de no ser el idioma más empleado, visitar la exposición tuvo un significado importantísimo.

Como profesionales del idioma en los Estados Unidos, los intérpretes, traductores y transcripcionistas que trabajamos con el español como una de nuestras lenguas, enfrentamos cotidianamente una cultura en la que nuestra lengua de trabajo es frecuentemente considerada inferior y poco culta debido a un gran número de los hispanohablantes que viven en los Estados Unidos y requieren de nuestros servicios, especialmente en áreas del sector público como las interpretaciones judicial, médica y comunitaria, y la traducción de documentos y avisos gubernamentales básicos.  En más de una ocasión se me ha pedido que ‘…traduzca un documento del inglés al español, pero (a diferencia de mis colegas a quienes se les ha pedido la misma traducción pero a otros idiomas) utilizando un vocabulario menos sofisticado que el empleado en el texto original para que lo entiendan los hispanohablantes…’ Son muchas las veces en mi vida profesional que se me ha felicitado por ‘… trabajar al español a pesar de que el hispanoparlante no entiende tan fácilmente como los otros extranjeros…’  Francamente es difícil no hartarse de escuchar el ‘español’ que se utiliza en los medios de comunicación estadounidenses y no frustrarse cuando ves cómo periodistas y políticos norteamericanos elogian y aclaman a los políticos que ‘hablan español’ como el ex-alcalde de Los Ángeles: Antonio Villaraigosa, que la verdad habla un español deplorable.

Desde luego, cabe aclarar que viven en los Estados Unidos y viajan a este país muchísimas personas de habla hispana, poseedoras de una cultura y conocimientos académicos envidiables, a quienes les interpretamos en conferencias científicas, encuentros diplomáticos y negociaciones comerciales, pero la mayoría de los habitantes del país desconoce esta circunstancia, y desgraciadamente la mayoría de los intérpretes normalmente no tratan con individuos a este nivel.

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Por eso, cuando me encontraba planeando mi viaje a Toledo para asistir al Congreso de Asetrad X (del que trataré en otro artículo por separado) decidí incluir una breve estancia en Madrid para visitar la exposición: ‘La lengua y la palabra’ en la Biblioteca Nacional.

Inicié mi jornada dirigiéndome a pie a la biblioteca ya que primero quería, como aperitivo, disfrutar de la Feria de otoño del libro viejo y antiguo que se presentaba en esas fechas sobre el Paseo del Prado.  Ahí pude recrearme con títulos y ediciones interesantes de todo tipo de libros escritos en español y traducidos a este, mientras platicaba con vendedores que habían llegado de toda España y con compradores jóvenes y viejos que buscaban un libro en especial o que simplemente exploraban los puestos para ver si algo les apetecía.

Al llegar al final de los puestos de las librerías, seguí caminando hasta llegar a la biblioteca donde varios cartelones anunciaban la exposición y ondeaban junto a las eternas estatuas, entre otras, de Alfonso X el sabio y de Machado con la conmovedora inscripción: ‘se hace camino al andar.’

En vez de entrar a la biblioteca por la puerta principal, seguí los letreros que me llevaron a una puerta en la planta baja donde comienza la exposición.  Al ingresar, el visitante es inmediatamente recibido por el árbol de las lenguas indo-europeas y por citas de los gigantes de la lengua: Gabriel García Márquez y Octavio Paz. Me pareció interesante y muy significativo que la bienvenida a la academia corra a cargo de un colombiano y un mexicano que con su palabra escrita nos recuerdan que el español es un idioma mundial.  Una vez dentro de la exhibición puede verse la historia de la academia desde su fundación por cédula real de Felipe V, cuando los fundadores encabezados por el primer director: don Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, ya tenían casi un año de reunirse en su primer inmueble en la Plaza de las Descalzas, donde ahora se encuentra la Caja de Ahorro de Madrid y el Monte de Piedad.  Ahí pude ver el acta constitutiva de la RAE fechada 3 de agosto de 1713, la cédula real de Felipe V, los estatutos originales y la oración agradeciendo al rey por la cédula real.  Durante mi recorrido por esta magnífica colección de arte y documentos pude leer en las paredes los nombres de todos los académicos pasados y presentes. A cada paso surgen nombres como Niceto Alcalá Zamora, Menéndez Pidal, Vargas Llosa, José Zorrilla, Unamuno y Benito Pérez Galdós.

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Las magníficas pinturas de grandes maestros españoles están por doquier. Desde un cuadro inédito de doña María Isidra Quintana de Guzmán quien a los 17 años de edad se convirtiera en la primera mujer académica, hasta la pintura: ‘Mis amigos’ donde Ignacio Zuloaga inmortalizó a la famosa generación del 27, pasando por obras maestras de Goya como su retrato del poeta  Juan Antonio Meléndez Valdés y los dibujos de Antonio Mingote. A mí me interesó mucho un dibujo en tinta de Goya donde plasma el alfabeto de señas ya que en lo personal desconocía su existencia.  El visitante se pasará un buen rato admirando este y muchos otros retratos y mapas que se encuentran por toda la exhibición. Pero lo principal era ver los libros.

Desde luego impacta ver el primer diccionario de la RAE creado gracias a decreto de Felipe V en 1723 y ejemplares de los primeros diccionarios de las academias francesa e italiana. Se puede admirar la primera edición del Quijote en español, francés e italiano, la primera edición del primer diccionario bilingüe que fue español-latín. También pude apreciar valiosísimos manuscritos como el Tenorio de Zorrilla, el Libro del Buen Amor de Juan Ruíz arcipreste de Hita; las siete partidas de Alfonso X el sabio, el Conde Lucanor de puño y letra de don Juan Manuel, así como varios manuscritos de Lope de Vega y Rubén Darío.  Debo mencionar el sitio importantísimo que tienen en la exposición los manuscritos y diccionarios de los pueblos mesoamericanos como los aztecas y mayas entre otros. También las academias de toda Latinoamérica están representadas con una exhibición de sus respectivos medallones comenzando con Colombia que fue la primera academia fuera de España.  Aquí se encuentra el diccionario de español-español latinoamericano, así como manuscritos de misioneros españoles con dibujos de ceremonias religiosas y vida cotidiana de los aztecas.

La exposición dedica un pabellón a María Moliner, la académica sin sillón o número que fue rechazada por la RAE en 1972 simplemente por ser mujer. La muestra describe claramente el esfuerzo enorme de Moliner para escribir su diccionario de uso del español, mismo que le llevó 15 años de su vida durante los que tuvo que trabajar por las noches, sola y en su casa después de llegar de su trabajo regular necesario para poder ganarse la vida.  Un testimonio a la calidad de su obra y a su tenacidad se evidencia en los videos y fotografías de las sesiones de los académicos, pues se puede apreciar el diccionario de uso del español en todos los escritorios.

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La muestra también incluye videos de la historia de España y el mundo durante los 300 años de la academia; desde su fundación hasta llegar al franquismo, y del franquismo al rey.  Por lo que toca al futuro de la RAE, queda claro que la modernización es clave. El nuevo diccionario que se publicará en este mes seguramente será el último que se publique en papel. La exhibición nos muestra los ficheros de la antigüedad (en los que algunos de nosotros estudiamos todavía) y los nuevos ficheros digitales. Asimismo, pueden verse videos de las sesiones de la RAE donde se observan los libros y diccionarios que cada académico tiene frente a su sillón; y uno puede contemplar de cerca varios premios Nobel con sus respectivas medallas, entre ellos el de Vargas Llosa, y también varios premios Príncipe de Asturias.

La exhibición concluye con las palabras de Unamuno en ‘La sangre de mi espíritu’ que despiden al visitante a un costado de la puerta de salida:

‘La sangre de mi espíritu es mi lengua,

y mi patria es allí donde resuene

soberano su verbo, que no amengua

su voz por mucho que ambos mundos llene.

 

Ya Séneca la preludió aún no nacida

y en su austero latín ella se encierra;

Alfonso a Europa dio con ella vida.

Colón con ella redobló la Tierra.

Y esta mi lengua flota como el arca

de cien pueblos contrarios y distantes,

que las flores en ella hallaron brote,

 

de Juárez y Rizal, pues ella abarca

legión de razas, lengua en que a Cervantes

Dios le dio el evangelio del Quijote.’

Queridos colegas y amigos, si es posible, les invito a que visiten esta exhibición y que confirmen o recuperen, según sea el caso, su compromiso con el buen español a pesar del lugar donde vivan o trabajen.  Igualmente me gustaría pedirles a quienes han visitado esta exposición que compartan su experiencia con nosotros, o que comenten alguna otra experiencia similar que les haya ayudado a fortalecer su compromiso con el buen idioma.

Señor juez, necesito intérprete… y vivo en México.

August 29, 2013 § Leave a comment

Queridos colegas,

La interpretación judicial ha existido en los Estados Unidos por varias décadas. No es un sistema perfecto, pero mejorando cada día, ha permitido que aquellos que no hablan el idioma del país, en este caso el inglés, puedan hacer valer sus garantías individuales consagradas en la constitución norteamericana: “En todo proceso penal, el imputado tendrá derecho a… ser informado…de los cargos que se le imputan… a confrontar a los testigos de cargo… y a ser asistido en su defensa por un abogado.” (Sexta Enmienda de la Constitución de EE.UU. 1971) Estos derechos se extendieron a las otras ramas del Derecho en la Ley de Derechos Civiles de 1964 (Artículo 2000 fracción “d” del Libro VI y Capítulo VI de la Constitución Federal) y en lo que compete a quienes no hablan inglés, los mismos fueron implementados mediante la creación de la figura del intérprete judicial en la Ley de Intérpretes Judiciales (Art. 1827 Título 28 del Código Federal de los Estados Unidos) En los últimos años, con la formación de la Unión Europea, la “globalización” y la transición de varios países latinoamericanos al sistema de juicios orales, la posibilidad de que dos personas se encuentren ante la justicia exigiendo que se respeten sus derechos se ha incrementado de manera inimaginable.  Entre los países que decidieron cambiar al sistema de juicios orales se encuentra México; una nación que hasta ese momento histórico había seguido la tradición del Derecho Romano y el Derecho Franco-Español consistente en procedimientos judiciales fundamentalmente seguidos por escrito.

México es un país enorme con gran diversidad de lenguas autóctonas, una población inmigrante de importancia, y millones de extranjeros que convergen en ese país todos los años por motivos de negocios, culturales y de esparcimiento. Además, es vecino de los Estados Unidos con quien comparte la frontera por tierra más grande del mundo y sostiene una relación comercial bilateral multimillonaria.

Cuando México decide adoptar el sistema de juicios orales, también decide, por mandato jurídico constitucional para con su población indígena (Art. 2 Apartado A Fracción VII de la Constitución Política de los EUM) y la Declaración de Derechos Humanos para todo aquel que no hable el español (4ª. Garantía) eliminar la barrera del idioma en todo proceso jurídico oral proporcionando un intérprete judicial.  Esta serie de decisiones coloca a México en una situación única en la que jueces, abogados, intérpretes y todos quienes participan en la impartición de justicia, se ven en la necesidad de aprender al mismo tiempo un nuevo sistema.

México siempre ha contado con intérpretes de primer nivel lo que permite que la demanda de servicios de interpretación en el sistema judicial (al menos en lenguas europeas y asiáticas) se satisfaga con elementos de primera; sin embargo, la mayoría de este talento lingüístico nunca ha interpretado en un proceso judicial.  Como muchos de ustedes saben, las diferencias entre la interpretación de conferencia y la interpretación judicial son substanciales más no insuperables.  El aprendizaje de nueva terminología, un protocolo distinto, y técnicas de interpretación diferentes como la traducción a la vista sin haber inspeccionado el documento con antelación, la interpretación consecutiva corta, y la interpretación simultánea completa (con exclamaciones, equivocaciones y trastabilleos del orador) hacen de esta nueva realidad mexicana un verdadero reto bienvenido por aquellos intérpretes mexicanos ya famosos internacionalmente.  Asimismo, la posibilidad de trabajar en otras situaciones atractivas intelectualmente y económicamente, constituyen un buen augurio para el éxito de este gremio ante un nuevo desafío profesional.  Los Intérpretes mexicanos que además de trabajar en el sistema judicial de su país deseen trabajar con abogados norteamericanos que acuden a México para declaraciones bajo protesta en casos civiles, entrevistas de testigos y víctimas, o para iniciar la defensa de imputados en el sistema estadounidense colaborando con abogados mexicanos desde el inicio de un proceso de extradición, podrán obtener la certificación federal norteamericana para poder fungir como intérpretes en actuaciones jurídicas celebradas en México, con la certeza que su interpretación podrá utilizarse en los juzgados norteamericanos por ser intérpretes certificados en la Unión Americana. De la misma manera, una vez que cuenten con esta certificación judicial o la certificación de la ATA, traductores y transcripcionistas mexicanos podrán trabajar desde México y simplemente autenticar el producto de su trabajo mediante comparecencia ante la autoridad judicial norteamericana. Actualmente los despachos jurídicos estadounidenses gastan una fortuna llevando intérpretes certificados desde los Estados Unidos para practicar estas diligencias.  Una vez que los intérpretes mexicanos se certifiquen, inmediatamente se constituirán en un mercado lingüístico muy atractivo para los bufetes de los Estados Unidos, además de que contarán con una ventaja sobre aquellos intérpretes que sin ser mexicanos actualmente viajan a México con los abogados: Los intérpretes judiciales mexicanos podrán trabajar legalmente en México sin violar las leyes de migración.

Es importante resaltar que la certificación federal norteamericana no es fácil de obtener, pero con su preparación profesional y académica, muchos intérpretes de México lo lograrán. Es por todas estas razones que el 7 de septiembre impartiré nuevamente un taller en la Ciudad de México. Durante esta sesión de un día completo abordaremos tanto la terminología y el procedimiento, como el protocolo y actual desempeño del intérprete judicial.  Mi experiencia y formación académica me permiten presentar los dos sistemas judiciales y de interpretación de una manera única. Trabajaremos con materiales especialmente preparados para el sistema de juicios orales en México, mostraremos videos de actuaciones judiciales en los nuevos juzgados mexicanos,  y demostraremos aspectos prácticos desde preparación y protocolo en caso de juicio, hasta dónde debe posicionarse el intérprete durante una audiencia oral.   Les pido a quienes deseen saber más detalles sobre el taller que se comuniquen con los organizadores al siguiente correo electrónico: georganne.weller277@gmail.com  Asimismo invito a aquellos colegas de países donde se ha implementado el sistema de juicios orales, que actualmente viven en los Estados Unidos y cuentan con la certificación judicial federal, a que se preparen en el nuevo sistema de juicios orales, aprovechen la experiencia que ya tienen, y haciendo valer su derecho a trabajar legalmente en sus países de origen incursionen en este campo y contribuyan al desarrollo de la profesión en sus naciones.

Queridos colegas mexicanos, les invito a participar en este taller, y a ustedes y a todos los demás colegas que se vean en esta situación, a mi parecer ventajosa, les pido que nos compartan sus opiniones sobre esta nueva opción profesional.

Tal vez el futuro de la interpretación no está en el poder judicial.

January 14, 2013 § 1 Comment

Queridos colegas,

Muchos eventos que se han dado en la interpretación judicial en los últimos tiempos me han hecho ver que el futuro de la profesión tal vez no incluya la interpretación judicial.  Nótese que no estoy diciendo interpretación jurídica, solo judicial.

Como muchos saben, durante los últimos años, y por múltiples razones, los poderes judiciales en general se han enfocado en la eliminación de tantas horas-intérprete como sea posible. Para ello, se han incorporado a la interpretación judicial muchas opciones que antes no existían; contratos de la autoridad judicial con una agencia de traducción e interpretación para obtener intérpretes más baratos es una de las más evidentes, ya sea a nivel municipal, estatal y hasta a nivel federal con los juzgados de migración en los Estados Unidos y el famoso caso de ALS en el Reino Unido.  También los avances tecnológicos han permitido la incorporación y casi-perfeccionamiento de la interpretación por video que actualmente se practica en casi todos los estados de los Estados Unidos, incluyendo los juzgados federales y administrativos.  La tendencia de los poderes judiciales estatales y federal es la de contratar más intérpretes de planta, de preferencia nuevos a la profesión para no tener que pagarles tanto y para que su vida institucional sea más larga, o sea para que el estado recupere su inversión, y contratar menos intérpretes contratistas independientes ya que estos últimos, o sea ustedes, saldrían más caros que los de planta.  Ejemplo: Si un juicio pasa de las 5 de la tarde, el intérprete contratista va a cobrar más caro por el tiempo extra, el intérprete de planta no recibe dinero, le acreditan unas horas en su expediente para que algún día, en que casi no haya trabajo y puedan prescindir de él, se tome el día libre. Eso es todo.

Si a esto le aunamos el hecho que cada día más sistemas judiciales están brindando servicios de interpretación en áreas que antes no cubrían, tales como casos civiles, administrativos, etcétera, y el hecho que cada día hay más intérpretes certificados, por diseño del poder judicial para inundar el mercado de oferta y así tener la opción de contratar al más nuevo y por ello menos costoso,  forzosamente llegamos a la conclusión que eventualmente y no dentro de mucho, la interpretación judicial en la que se han concentrado y encasillado muchos de nuestros colegas va a terminarse para todos los efectos prácticos y relevantes.  No estoy diciendo que esto va a suceder inmediatamente, pero en unos años los juzgados solo van a contratar a unos cuantos y les van a pagar muy poco, ese es el esquema que están siguiendo y esas son las leyes de mercado.

¿Eso es malo? Desde luego que a mi parecer es bueno. Después de todo el gobierno tiene que actuar responsablemente con nuestro dinero. No nos olvidemos que también somos contribuyentes. ¿Es bueno para la profesión? Desde luego que es malo para la interpretación judicial ya que en muchos casos la calidad del servicio profesional se verá seriamente coartada ya que al limitar las opciones de trabajo y el pago por estas, lo primero que se pierde es el servicio profesional al más alto nivel; sin embargo, tal vez sea algo bueno para la profesión ya que esto resultará en que aquellos intérpretes de mayor capacidad buscarán otros campos de trabajo y llegarán a  competir desde abajo en algunos campos como conferencia, medios de comunicación y militar, y también impactarán la calidad y la paga en otros sectores de la interpretación como el médico y el comunitario.  En resumidas cuentas, va a depender del intérprete mismo. Cuánto estará cada individuo dispuesto a prepararse, aceptar el cambio, ajustarse, y triunfar, o por otro lado, y eso pasará irremediablemente con algunos más mediocres, cuánto estará un individuo dispuesto a conformarse, a vivir peor, a tener menos, para poder seguir aceptando trabajo en los juzgados.

Recuerden que al principio dije que esto no abarcaba toda la interpretación jurídica, solo la judicial. Aún quedarán los abogados particulares, las entrevistas en sus despachos, las declaraciones bajo protesta o juramento, la preparación de testigos, las visitas a los reclusorios, las traducciones a la vista, donde la competencia será ardua debido a que los mejores intérpretes judiciales se volcarán sobre esta opción, y también los conformistas del párrafo anterior; Consideren que estos últimos van a deprimir el mercado de honorarios al tratar de cobrar muy por debajo de lo que cobran los intérpretes de primer plano.  ¿Quién ganará la batalla?  Eso se decidirá individualmente, por ello estoy sonando esta alarma desde ahora. Ya es tiempo que nos demos cuenta a dónde parece dirigirse la interpretación judicial y ya es hora de prepararse para otros sectores de la interpretación y para ir seleccionando a los abogados que van a ser los clientes primarios en ese futuro, ahora hay tiempo de desarrollar un vínculo de confianza, para educarlos sobre las ventajas de tener un buen intérprete, sobre la importancia de pagar bien por un servicio bien prestado.

Ya les he compartido lo que observo en el poder judicial, ahora les pido me comenten aquello que ustedes ven.

Lo que aprendimos como intérpretes en 2012.

January 1, 2013 § 1 Comment

Queridos colegas,

Ahora que 2012 ya pasó a la historia y nos encontramos trabajando hacia un 2013 lleno de logros profesionales, podemos analizar en retrospectiva lo que aprendimos el año pasado.  Como intérpretes, nuestra carrera es una experiencia de aprendizaje constante, y después de platicar con muchos de mis colegas me doy cuenta que el 2012 no fue la excepción.  Yo en lo personal crecí profesionalmente y adquirí una nueva apreciación por nuestra profesión.  Este año que terminó me dio nuevamente la oportunidad de trabajar con intérpretes magníficos y colegas entrañables.

El año 2012 me puso en contacto directo con intérpretes de muchos países y de diversas disciplinas.  Me permitió compartir mi experiencia y conocimientos con colegas muy queridos y con nuevos intérpretes y traductores;  El año que terminó me dio la oportunidad de aprender nuevas cosas en las conferencias profesionales a las que asistí, en los libros sobre nuestra disciplina que se publicaron este año, y desde luego en la cabina, el juzgado, el banquete, y hasta en el campo durante un trabajo de ganadería, otro de petroleros y uno más de agricultura para los que interpreté este año 2012.

Mi 2012 me dio la satisfacción de publicar mi primer libro, de ver como varios de mis estudiantes obtuvieron su certificación de intérprete judicial federal en los Estados Unidos,  y de presentar como ponente en varios países. Este año que se extingue me vio viajar a la Conferencia de la Organización Mexicana de Traductores en Guadalajara México y me permitió deleitarme en la maravillosa Feria Internacional del Libro. Este año que termina estuvo colmado de experiencias a nivel profesional que fueron adquiridas en todo el mundo mientras viajaba constantemente durante todo el año, conociendo a nuevos colegas, observando su trabajo y reencontrando a buenos amigos. Ahora, mientras me encuentro frente a mi computadora recordando, y por tanto viviendo nuevamente todas esas experiencias enriquecedoras, les pido a ustedes que compartan con el resto de nosotros algunos de sus momentos más importantes a nivel profesional durante el año pasado.

Algunas clases de terminología jurídica para intérpretes que se están impartiendo aquí y allá podrían estancar la profesión.

July 30, 2012 § 3 Comments

Queridos colegas,

A veces cuando abro mi buzón electrónico o cuando visito una red social en internet me encuentro con anuncios de clases de terminología jurídica para intérpretes que dejan mucho que desear.  Primero debo dejar bien claro que hay talleres y cursos excelentes y profesores magníficos que siguen ayudando a que suba el nivel de la interpretación judicial en español; sin embargo, a veces cuando leo el programa del taller que se ofrece, o veo el currículum del instructor, se me pone la carne de gallina.

Sin duda, la interpretación jurídica en español es pionera de nuestra profesión en los Estados Unidos.  Sin embargo, es cierto que conforme la interpretación jurídica en español ha progresado y evolucionado, la profesión se ha enriquecido con la llegada de especialistas en derecho y en interpretación.  Esto, aunado al cada día más intenso comercio entre los países de habla hispana y los Estados Unidos, y a las actividades de las organizaciones del narcotráfico, ha dado lugar al surgimiento de especialidades de interpretación jurídica. Ya no basta con saber cómo se dice algo en inglés y en español según un diccionario bilingüe.

Ahora es necesario saber cómo se dice algo en el inglés jurídico americano y en el español jurídico del país de donde provienen nuestros clientes.  En el estado actual de nuestra profesión, es necesario entender la figura jurídica y el procedimiento legal para poder interpretar correctamente, utilizando el vocabulario jurídico adecuado.  Ya quedaron atrás los días de la terminología inventada y de consultar el diccionario bilingüe ignorando el diccionario jurídico, la legislación y la jurisprudencia.

Por ello me permito decirles a todos ustedes que son intérpretes jurídicos en español, que tengan mucho cuidado al elegir un taller o aprender cierto vocabulario.  En nuestra realidad contemporánea, los abogados de los países de habla hispana se han educado sobre nuestra profesión, ahora son más exigentes, ya no es como antes, y la única manera de conservar o conseguir el buen cliente será utilizando la terminología jurídica verdadera y aplicable al país en cuestión.  Ya pasaron los días de la terminología genérica acuñada de buena fe pero en la ignorancia jurídica.  Me gustaría conocer las opiniones de aquellos que se dedican a la interpretación jurídica, especialmente las de quienes trabajan con abogados de países de habla hispana, y no únicamente con extranjeros que sin conocimiento jurídico alguno pasan por el sistema de impartición de justicia de los Estados Unidos como partes de un proceso, o acusados de la comisión de un delito.

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