Tony Rosado’s CMIC interview. Mi entrevista con el CMIC

March 5, 2018 § Leave a comment

Dear Colleagues:

I would like to share with you my interview with the Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias about our new court interpreting book that was presented during the International Book Fair in Guadalajara Mexico. I apologize to those colleagues who may not be able to read the text because the interview is in Spanish.

En esta ocasión quiero compartir con ustedes la entrevista que me hizo el Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias con motivo de la publicación de nuestro libro de interpretación judicial en México, mismo que fue presentado en el Congreso de la Organización Mexicana de Traductores (OMT) durante la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, Jalisco. Gracias a Edna Cerf por la entrevista y al Colegio por permitirme reproducir en este blog la entrevista publicada en el número de febrero del Le Petit Journal du CMIC. La entrevista queda muy bien en este momento en que me dispongo a impartir un taller en la CDMX este fin de semana.

“Tony, muy buenos días. En nombre del Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias, te agradecemos mucho esta entrevista. Presentaste un libro hace un par de meses en la FIL de Guadalajara. Para los intérpretes y el público en general que todavía no lo conoce, preséntanos tu libro y quiénes intervinieron para que saliera a la luz.

Este libro: “Manual del Intérprete Judicial en México”, es la primera publicación en español sobre interpretación judicial conforme al sistema jurídico adoptado por el gobierno mexicano hace unos años donde se cambia del sistema de juicios escritos, donde la necesidad de interpretación era mínima, a un sistema de juicios orales semejante al de los Estados Unidos y otros países anglosajones, donde la función del intérprete es esencial. En el libro, mis coautores y yo, intentamos llevar de la mano al intérprete judicial por todos los recovecos relevantes para un trabajo de interpretación judicial profesional. Abordamos temas jurídicos fundamentales como los derechos humanos, garantías individuales y demás derechos y valores jurídicos protegidos por la constitución, hasta las normas jurídicas procesales relevantes para la prestación de servicios de interpretación judicial, todo enfocado a la perspectiva del intérprete, no del abogado, logrando de esta forma que intérpretes profesionales, no abogados, comprendan el cómo y porqué de lo que están haciendo en los juzgados. Después, el libro presenta desde la perspectiva del intérprete, el proceso judicial y la participación del intérprete en cada etapa del mismo, adentrándonos en detalles como el tipo de interpretación necesaria para cada audiencia o comparecencia judicial (consecutiva corta, simultánea, o traducción a la vista). Esta sección del manual también va enfocada al abogado y a los jueces, para que los intérpretes puedan emplearlo como una herramienta de información y educación sobre lo que necesitan para hacer su trabajo. Finalmente, el manual trata del código deontológico que debe seguir todo intérprete, y en particular el judicial por ser auxiliar de la impartición de justicia. Esta publicación va dirigida a todos los intérpretes y cubre específicamente la interpretación judicial por intérpretes de lenguas de señas, lenguas indígenas y lenguas orales extranjeras.  Me parece que un gran logro fue la participación de peritos en todas las disciplinas cubiertas ya que mis coautores aportaron aquello de lo que yo carecía: María del Carmen Carreón es Magistrada del Tribunal Federal Electoral y como tal, aporta la visión del juzgador, parte fundamental para la prestación de este servicio. Daniel Maya es una institución ampliamente reconocida a nivel nacional e internacional en interpretación señada, concretamente la Lengua de Señas Mexicana (LSM) y yo aporto mi granito de arena como abogado e intérprete judicial con más de 2 décadas de experiencia en juzgados de varios países y en todos los niveles, además de mi trayectoria como instructor de interpretación judicial y autor de libros.

 

¿Cómo y con quiénes nació esta aventura? ¿Cuál es su propósito?

El manual nace en un momento de esos en que se alinea el universo y Carmen, Daniel y yo nos encontramos en un “green room” esperando pasar a un auditorio para dar una presentación cuando al platicar, nos damos cuenta que tenemos muchas cosas en común y una misma inquietud: Contribuir a la impartición de justicia en México de una manera incluyente donde nadie sea víctima del sistema por no entender el idioma del juzgado, en este caso el español. Daniel y yo teníamos anos de conocernos. Carmen y Daniel habían colaborado juntos por mucho tiempo, pero Carmen y yo estábamos conociéndonos. Carmen, en ese entonces Magistrada del Tribunal Electoral del Distrito Federal, es una persona incansable y alguien que me ha abierto los ojos a un nuevo tipo de juzgador en México, personas capaces y honestas dignas de confianza, y listas a luchar por la justicia. Ella fue instrumental en este proyecto al abrirnos mil puertas en el sistema y al aportar su energía, conocimientos y compromiso social. Daniel Maya es el presidente de la asociación profesional de intérpretes de lengua de señas mexicana más grande del país, con miembros en todo México. Además, Daniel ha estado muy activo a nivel internacional y es bien conocido en todo México ya que su imagen aparece constantemente en recuadro en los televisores mexicanos. Los conocimientos y el entusiasmo de Daniel fueron clave para poder soñar con un proyecto así de ambicioso. Yo siempre había anhelado el poder desarrollar algo que alcanzara e incluyera a los colegas de lenguas de señas y esta oportunidad, aunada con mi previa relación y confianza absoluta en la capacidad de Daniel, hicieron que este proyecto no solo arrancara, sino que llegara a su destino. De este proyecto ha surgido una relación profesional de los tres coautores que ha resultado en muchos proyectos que estamos evaluando en este momento, pero a nivel personal, lo mejor de esta experiencia es la gran amistad que ha surgido entre los tres y muchas otras personas que tras bambalinas han sido indispensables para que este proyecto viera la luz. Una empresa como esta requiere de mucha gente valiosa y trabajadora, no solo de los autores que firman el libro.

 

El “Manual del Intérprete Judicial en México” está presentado por el Dr. José Ramón Cossío Díaz, Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Miembro de “El Colegio Nacional”. ¿Por qué involucrar a la sede judicial?

El Ministro Cossío llegó al proyecto en circunstancias muy especiales. Por un lado estaba su relación con Carmen que era quien mejor lo conocía, por otro lado, en mi caso, estaba un antecedente de hace algunos años, cuando se inició este proyecto de la interpretación judicial en México para satisfacer las necesidades de los nuevos juicios orales, una colega muy querida, amiga mutua, y miembro del CMIC, Georganne Weller, tuvo un encuentro con el Ministro en la Suprema Corte donde ella le platicó de nuestra profesión y en cierta forma despertó su interés en esto. Daniel también fue parte instrumental ya que el Ministro Cossío había manifestado su interés en la interpretación para los ciudadanos sordos en el sistema de justicia mexicano, incluso acompañándonos en una ocasión en un foro que tuvimos en la sede de la Corte y donde él se dirigió a los colegas intérpretes de Lengua de Señas Mexicana de toda la república, a invitación de Carmen y de Daniel. Tuve la oportunidad de participar y me pareció un interés genuino que se cristalizó en esta intervención en el prólogo del libro, lo cual nos brinda una legitimidad mucho mayor y nos abre las puertas de muchos juzgados y despachos de abogados no solo en México, sino en todo el mundo. Hasta donde yo sé, ningún otro Ministro de una corte suprema ha brindado este tipo de deferencia en un libro de interpretación judicial.

 

¿Está dirigido únicamente para intérpretes de señas o para intérpretes de lenguas indígenas que desean ser intérpretes en el sistema penal acusatorio?

El manual ha sido presentado en varios foros y ante diferentes públicos, pero su destinatario es todo intérprete que sea o que quiera dedicarse completamente o parcialmente a la interpretación judicial. Es un error creer que va dirigido a los intérpretes de Lengua de Señas o a los intérpretes de lenguas indígenas. Va dirigido a todos los intérpretes. Esta confusión es prueba de que los intérpretes de lenguas orales extranjeras están tan acostumbrados a que todas las publicaciones vayan dirigidas a ellos, que cuando aparece un manual incluyente de todos los intérpretes, lo vean como algo no destinado a su ejercicio profesional. Les invito a que lo lean y vean como todos los temas del proceso y práctica profesional son abordados con comentarios y conceptos generales aplicables a todos los intérpretes, seguidos de comentarios, conceptos y recomendaciones dirigidas específicamente para los intérpretes de lenguas orales o de señas, y cuando es necesario, mencionando las diferencias y circunstancias especiales para los intérpretes de lenguas indígenas. El libro trata de la interpretación de relevo (relay interpreting) entre intérpretes orales e intérpretes de lenguas de señas, cosa nunca antes vista.

 

¿Un intérprete de lenguas judicial debe de saber derecho? ¿Es un perito en derecho?

Un intérprete judicial debe saber derecho procesal y tener las bases de las ramas del derecho sustantivo en el que vaya a especializarse (civil, penal, internacional, etc.) a un nivel semejante al de un paralegal o asistente jurídico. Obviamente, no estorba saber más y ayuda tener una licenciatura en derecho o criminología. El intérprete judicial certificado es un perito en interpretación judicial, mas no en derecho. No es abogado. En realidad, es como todo trabajo de interpretación. No se puede interpretar lo que no se comprende y para comprender lo que se ventila en una audiencia, hay que entender lo que se está litigando (derecho sustantivo) y el contexto en que se está ventilando la controversia, o sea el momento dentro del procedimiento en que se están presentando alegatos o desahogando las pruebas. No pasa lo mismo en una audiencia intermedia que en una audiencia de juicio oral, por ejemplo (derecho adjetivo). La belleza de la interpretación (y la traducción) es que el idioma siempre cambia, así que hay que seguir estudiando. La belleza de la interpretación judicial es que el derecho no es estático, así que también hay que actualizarse constantemente. Si te gusta estudiar y eres intérprete judicial, tienes pretexto para hacerlo por partida doble.  

 

¿Los intérpretes actuales en los diversos procesos judiciales que se llevan a cabo en nuestro país saben cómo comportarse y están certificados?

Aún no existe en México un programa de certificación para la patente de perito intérprete en juicios orales, pero se están barajando varias posibilidades. México cuenta, con una herencia del ahora caduco sistema indagatorio en la figura del perito traductor, o perito intérprete traductor. Sin embargo, dicha patente no respalda ningún tipo de conocimientos o experiencia con juicios orales. Ahora, actualmente existen intérpretes en los juzgados mexicanos que saben comportarse en ese entorno judicial,  ya sea porque poseen una certificación de interpretación judicial extranjera (generalmente del gobierno federal o de algún estado de la Unión Americana) porque se han preocupado por aprender de manera autodidacta, o simplemente porque tienen muchas tablas y por puro instinto hacen un trabajo bastante bueno. La meta es la certificación para la patente de perito intérprete en juicios orales, ya sea a nivel federal, o estatal si algunos estados se adelantan al gobierno federal y ofrecen algún programa a nivel de su entidad.  

 

¿Cómo conseguir la certificación en México? ¿Cuáles son las recomendaciones de Tony Rosado para profesionalizar a los intérpretes?

Creo que ya he contestado la primera parte de esta pregunta en mi respuesta anterior. Mis recomendaciones para profesionalizar a los intérpretes son específicas para México donde hay que aprovechar el momento histórico que se presenta: El advenimiento del sistema acusatorio y por ende los juicios orales, es un fenómeno que se presenta a todas las disciplinas jurídicas al mismo tiempo. Se trata de algo nuevo para los intérpretes mexicanos, pero también para los jueces y abogados. Existe la oportunidad de que todos aprendan al mismo tiempo, y cuando algo se hace en un terreno nivelado, la cooperación, deseo de aprender, y la humildad ante lo desconocido es la misma. En otros países un intérprete recién formado o aún en proceso de formación tiene que enfrentar un sistema de jueces con años de experiencia, abogados que dominan el sistema y han trabajado con intérpretes judiciales por décadas, personal administrativo en los juzgados que a veces no es paciente con los intérpretes nuevos. Aprovechemos esta circunstancia para sobresalir profesionalmente.

Pienso que el sistema de certificación, ya sea estatal o federal, deberá incluir tres requisitos fundamentales: (1) Demostrar en un examen que el candidato posee los conocimientos de interpretación judicial (consecutiva corta, simultánea susurrada y en cabina, traducción a la vista bidireccional, interpretación completa, incluyendo interjecciones y comentarios aparentemente irrelevantes, registros y variaciones de lenguaje y terminología desde lo más culto hasta lo más soez, etc.) y de terminología y procedimiento jurídicos al nivel ya mencionado en otra pregunta. (2) Demostrar en un examen que el candidato entiende y domina los principios deontológicos de interpretación en general; aquellos aplicables a su especialidad de interpretación (existen preceptos de ética solo aplicables a los intérpretes de lenguas de señas o a los de lenguas indígenas, por ejemplo) y los cánones de ética específicos a la interpretación judicial como el secreto profesional, las reglas de evidencia, las declaraciones testimoniales, visitas carcelarias, imparcialidad, o parcialidad según sea el caso, etc.); y (3) La educación continua necesaria para actualizarse y conservar la patente, garantizando que el perito está al día en cuestiones de interpretación, derecho y ética. A mí me gustaría que la calificación de las credenciales y la decisión de quienes pueden ser peritos intérpretes debería estar a cargo de sus pares, o sea: otros intérpretes, quizá el CMIC o algún otro colegio o asociación profesional de nueva creación, como sucede en otras profesiones en los países más avanzados (en esos países la Barra de Abogados admite a los nuevos abogados, el Consejo de Medicina admite a los nuevos médicos, etc.) o como sucede con la certificación de intérprete sanitario en los Estados Unidos. Para mí siempre es mejor que otros colegas, y no el gobierno, decidan si el candidato es apto para el ejercicio de la profesión.

 

¿En Estados Unidos los intérpretes de lenguas sí están certificados? ¿Cómo logra un intérprete certificarse en E.U.?

Los Estados Unidos han contado con intérpretes comunitarios por mucho tiempo debido a la fábrica social del país. Un gran [porcentaje de población estadounidense no habla inglés. Históricamente, primero de manera orgánica, para satisfacer una necesidad y posteriormente de manera sistemática y profesional, los intérpretes que interactúan con la población en general se encuentran sujetos a rigurosos programas de certificación ya sea judicial o sanitaria.

Existen dos sistemas paralelos para la certificación judicial: Un sistema federal para los juzgados federales y 56 sistemas locales para cada uno de los 50 estados y 6 territorios del país. Además, existe un programa de certificación para los intérpretes de Lengua de Señas Estadounidense (ASL). El sistema federal es más riguroso y su certificación más difícil de alcanzar, pero en general, todos los programas, estatales y federales buscan que el candidato demuestre su dominio de ambas lenguas (origen y destino) de conocimientos jurídicos básicos, ética y profesionalismo, y que tenga una habilidad mínima en la interpretación simultánea, consecutiva corta y traducción a la vista, así como en los cambios de registro, incluyendo terminología jurídica en ambos idiomas, lenguaje soez y expresiones idiomáticas. Finalmente, los estados requieren un mínimo de educación continua anualmente o bianualmente (según cada estado) en interpretación, derecho y ética. No es necesario vivir en los Estados Unidos para certificarse, así que yo invito a que nuestros colegas en México intenten una certificación en Estados Unidos al menos para practicar para la certificación mexicana.  

 

Si en la sede judicial se requieren intérpretes calificados, ¿por qué considera Tony que esta certificación todavía no existe en nuestro país? ¿Qué se necesita? ¿Cuáles serían los criterios?

La certificación aún no existe debido a lo reciente del cambio de sistema procesal en el país. No me cabe duda que en un futuro próximo existirá al menos un programa federal de certificación como perito intérprete judicial. Contestando la segunda parte de  tu pregunta te diré que se necesitan dos cosas: Una mayor conciencia de parte del pueblo de México para que exijan servicios de interpretación en los juzgados y también una mayor participación de los intérpretes de México. A mí me ha sorprendido la apatía por parte de nuestros colegas que siento no han evaluado las posibilidades ni considerado los beneficios de ejercer la interpretación judicial, al menos de medio tiempo. Con tantas reformas necesarias para implementar completamente el sistema acusatorio, no cabe duda que serán prioridad aquellas cuyo gremio sea más vocal. Los intérpretes están compitiendo con los médicos forenses, criminólogos, criminalistas, fiscales, policías, defensores públicos, secretarios de juzgado y otros por un lugar en esa lista de prioridades. A todos les va a llegar su turno, pero la pregunta es ¿Quién quiere ser de los primeros y aprovechar ese momento histórico de aprendizaje colectivo que te mencionaba en una respuesta anterior?  Me imagino que los criterios para Lengua de señas Mexicana (LSM) y lenguas orales extranjeras serán los aceptados universalmente y mencionados en otra respuesta. El caso de las lenguas indígenas será más complejo y diferente debido a las diferencias culturales, usos y costumbres, falta de conocimiento sobre los valores indígenas y la desconfianza de dicho sector de la población, justificada por siglos de maltratos y negligencia.

¿Crees que con este libro los intérpretes en un proceso judicial serán tomados más en cuenta? ¿Por qué?

Definitivamente. El hecho que una Magistrada del máximo tribunal electoral del país sea coautora; que el libro trate temas que incluyen la protección de grupos de mexicanos como los sordos e indígenas, que se ofrezca la herramienta necesaria para dirimir controversias comerciales, civiles, familiares y penales entre mexicanos y extranjeros ya sean personas físicas o morales que no hablen la misma lengua, y que el prólogo haya sido escrito por un Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) son evidencia del gran peso de este manual. La tremenda aceptación, tanto en su venta en México y el extranjero (por toda Sudamérica, Centroamérica, Estados Unidos y España entre otros) como por la asistencia y participación de muchísimos jueces, intérpretes y abogados durante la presentación del libro en todos los lugares de la república donde lo hemos presentado son evidencia de que el libro está teniendo un efecto positivo en todo el sistema.

 

De acuerdo con el Dr. Cossío en este libro hay una ausencia de la descripción de los procesos ordinarios federales con la totalidad de la función jurisdiccional encaminada a los estados. ¿Se considera un tomo 2?

Se consideran varios tomos. Es importante lo que comenta el Ministro Cossío, sin embargo, tuvo que quedarse en el tintero porque nuestro objetivo era el de producir un manual práctico para el intérprete, no para el abogado; queríamos publicar algo lo suficientemente, portátil, claro y conciso para que acompañase al intérprete a la sala del juzgado, el despacho del abogado y los separos del reclusorio.  La observación del Ministro es acogida y será incorporada más adelante, por ahora, sin adelantar mucho, parece que el próximo tema a tratar será el comportamiento ético y profesional del intérprete judicial tanto dentro como fuera del juzgado. ¡Estén pendientes!

 

El Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias, A.C. (CMIC), tiene 35 años de existencia. Ninguna asociación de intérpretes es tan longeva en América Latina y el CMIC es un referente importante en México y en otros países de habla hispana. En Colombia la más antigua tiene alrededor de 15 años. ¿Qué les dirías a los agremiados al CMIC?

Primero les enviaría un saludo muy afectuoso y una enorme felicitación por el aniversario. Tú sabes que lo hago de corazón ya que cuento con muchísimos amigo en el Colegio (algunas de mis mejores amigas son miembro del CMIC) y a continuación les invitaría, como referente de la profesión el América Latina y conociendo la capacidad individual de sus miembros, a que tomaran en serio y con gran entusiasmo la interpretación judicial en México. En épocas de globalización y de interpretación simultánea remota (RSI) cada día habrá más colegas (muchos de ellos sumamente capaces) compitiendo por los mismos trabajos desde todo el planeta. La interpretación jurídica mexicana les da una oportunidad de aprovechar esta globalización que además de tecnología genera disputas jurídicas con litigantes de todo el mundo, para ser los intérpretes en controversias judiciales internacionales ventiladas en el sistema judicial mexicano en temas como propiedad intelectual, fusiones y adquisiciones, incumplimiento de contratos de importación o explotación de materias primas, testamentos de extranjeros, divorcios, pensiones alimenticias y guarda y custodia de menores cuando las partes en el divorcio no tengan el mismo primer idioma, declaraciones bajo protesta de decir verdad (depositions) y muchas otras.

Hay que recordar que no todo el trabajo de interpretación judicial tiene que ver con la comisión de delitos. Si, habrá trabajo en el campo penal, sobre todo para los intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM) que también son miembros de este ilustre Colegio, y para los intérpretes de Lenguas Indígenas, pero una buena parte del trabajo, y sin duda la mejor remunerada, será para los intérpretes de lenguas extranjeras.  Esta es la oportunidad para que nuestros colegas mexicanos se pongan las pilas y asuman los servicios de interpretación judicial en las declaraciones bajo protesta de decir verdad (depositions) que se dan por miles en el territorio mexicano cada año y que casi en su totalidad son interpretadas por colegas que vienen acompañado a los abogados desde el extranjero y que, ante una oferta profesional y seria de parte de los miembros del CMIC, pondrían en evidencia dos desventajas de traer a los intérpretes desde el extranjero: (1) El costo, y no me refiero a los honorarios que deberían ser los mismos,  sino al costo de transporte, hotel, viáticos, etc.; y (2) La cultura local, los modismos, las expresiones idiomáticas, la historia del lugar, etc. Yo siempre creo que un buen intérprete mexicano es mejor para un trabajo en México con mexicanos, o que un buen intérprete colombiano es mejor para un trabajo en Colombia con colombianos. Aprovechen esta oportunidad, diversifiquen su ejercicio profesional, y asuman la dirección y margen el destino de la interpretación judicial en México.

 

¿En qué radica para Tony la importancia de pertenecer a alguna asociación?

Es un síntoma de profesionalismo. No podemos imaginar a los abogados de México sin el Ilustre y Nacional Colegio de abogados o la Barra Mexicana de Abogados. No podemos concebir a los médicos de Estados Unidos sin la American Medical Association (AMA) a los intérpretes de conferencias sin la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (AIIC) o a los traductores estadounidenses sin la American Translators Association (ATA).  México necesita del CMIC tanto, o más, que los intérpretes de conferencias mexicanos necesitan al Colegio. Educación continua, condiciones de trabajo, defensa de la profesión, son temas que competen a las asociaciones de profesionistas y en mi opinión no puede ser de otra manera. Ejercemos una profesión bella pero muy difícil y poco comprendida, necesitamos del apoyo de nuestros colegas y nuestras asociaciones profesionales para mejorar la calidad de nuestro trabajo, mantener los estándares de la profesión y para poder vivir la vida que nos merecemos.

 

En el Manual de Intérprete Judicial en México se especifican todos los artículos del Código de Ética del Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias. ¿Por qué consideras importante que se siga un código de ética como el del CMIC o del INALI?

Te faltó mencionar el código deontológico de los intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM). La interpretación es una profesión como la ingeniería o la arquitectura, pero además es una profesión fiduciaria. A diferencia de otras profesiones donde más de una persona puede darse cuenta del desempeño del profesionista, al menos hasta cierto punto, en la interpretación en general, y en la judicial en particular, una vez elegidos los intérpretes para un trabajo o un caso, todas las partes ponen su confianza ciega en la honestidad, profesionalismo y ética del intérprete. Imagina un proceso para decidir si te quitan  a tus hijos, o si pierdes tu empresa, o si te mandan a la cárcel, donde no entiendes la mitad de lo que se dice y no sabes si quien está hablando por ti lo está haciendo bien. ¡Tremenda responsabilidad! Por ello, un código de ética es indispensable tanto para el buen funcionamiento del servicio profesional, como para la paz y tranquilidad de quien contrata los servicios del intérprete.

 

Las redes sociales han revolucionado la comunicación en el mundo. ¿Crees que Facebook, Twitter, Snapchat u otras pueden suplir a las asociaciones bien organizadas? ¿Qué opinas sobre la recomendación de intérpretes por medio de una red social?

La asociación profesional es un grupo colegiado de individuos con una actividad profesional en común para tomar decisiones y acciones que protejan o avancen los intereses comunes y de la profesión. Yo soy un gran defensor de las redes sociales, pero Twitter, Facebook y las otras tienen cometidos diferentes. No se puede comparar. Yo las empleo cotidianamente para difundir información, externar opiniones, promover mis servicios, fortalecer mis redes profesionales de colegas, pero jamás con la idea de reemplazar a una asociación civil del tipo que sea, mucho menos una profesional. Nunca he recomendado intérpretes por redes sociales ya que lo considero un tema un tanto delicado y no solo por lo que hay que decir sobre un colega; también por la percepción de mis otros colegas a quienes no recomendé. Sin embargo, Yo no veo ningún problema cuando se trata de ciertas situaciones como por ejemplo los recientes sismos en la Ciudad de México donde las redes sociales sirvieron enormemente para poner en comunicación a intérpretes y personas necesitadas de sus servicios. Lo que si detesto es la oferta de trabajo por Facebook o LinkedIn donde un colega o una agencia simplemente dice: “intérprete el martes a las 10 am en Pachuca”. ¿Qué tipo de trabajo? ¿Qué tipo de intérprete? ¿Por cuánto tiempo? Para mí eso es una falta de respeto a la profesión y al colectivo. No hace mucho opiné al respecto en mi canal de YouTube “The Professional Interpreter’s Opinion”.

 

¿Desde cuándo eres intérprete? ¿Con quién te gustaría o te hubiera gustado compartir cabina?

Empecé profesionalmente a mediados de la década de los 80s (ya llovió) Siempre quise ser intérprete, pero sucumbí a la presión de estudiar primero una carrera “de verdad”, así que estudié derecho, de lo que no me arrepiento ya que me dotó de un cúmulo de conocimientos y la metodología para investigar, leer y sintetizar, que me ha servido en mi carrera.  Me hubiera gustado compartir cabina con todos los intérpretes legendarios de la historia, formados profesionalmente y empíricos, conocidos y anónimos: Patricia Vander Elst, Ruth Hall, Christopher Thiery, Italia Morayta, Rosa María Durán, Harry Obst, Squanto, Malintzin, el intérprete de Marco Polo, y todos los intérpretes con quienes he trabajado y sigo trabajando muy a gusto (ellos saben de quienes hablo) además de los valores jóvenes con muchas ganas de aprender y de enseñar algunos trucos nuevos a un veterano de la profesión.  

 

¿Cuál es tu mayor defecto y tu mayor virtud?

Defectos tengo muchísimos, virtudes muy pocas y sería muy injusto que yo sea quien me juzgue a mí mismo, por aquello de nunca ser juez y parte, sin embargo puedo decirte que la gente se queja de que como compañero de viaje o trabajo soy demasiado hiperactivo, duermo poco y hablo demasiado (claro que esto describe a muchos colegas) y también he escuchado que pongo mucha energía en la defensa de los colegas y la profesión en general, que soy buen amigo y me dicen “tonypedia” porque sé de varias cosas. Mejor ahí lo dejamos. 

 

¿A quién admiras?

A todas las personas que triunfan a pesar de los obstáculos, a quienes no se rinden o conforman, a quienes jamás se resignan. No soporto a los mediocres o conformistas. Me cuesta trabajo conversar con intérpretes que se quejan de que no hay trabajo pero ni lo buscan, ni están dispuestos a sacrificar nada por alcanzar el éxito. Admiro a todos los intérpretes que son buenos, a los traductores que son buenos, a los científicos, humanistas y políticos que son buenos, a todos los colegas que dedican su tiempo desinteresadamente a las asociaciones profesionales. Admiro y respeto a los miembros de las fuerzas armadas y las policías porque cada mañana salen de su casa sin saber si regresarán por la noche. Como personaje histórico admiro enormemente a Thomas Jefferson

 

Por favor dinos en dónde podemos adquirir tu libro.

Mi primer libro: “The Professional Court Interpreter” en inglés y sobre el intérprete en el sistema judicial de los Estados Unidos puede adquirirse por internet de Amazon, Barnes and Noble y muchas otras librerías en todo el mundo. El nuevo libro “Manual del Intérprete Judicial en México” se puede adquirir por internet directamente de la editorial Tirant Lo Blanch en México, visitando su página web: www.tirent.com/mex y para quienes nos lean desde el extranjero, pueden pedirlo por email escribiendo a: osanchez@tirant.com También pueden adquirirlo en las librerías Porrúa, Gandhi y demás lugares de prestigio.

 

¿Algo más que quieras agregar?

Solo reiterar la importancia de al menos probar la interpretación judicial en México. Hay futuro. Mientras se definen los requisitos para certificarse como perito intérprete de juicios orales, les recomendaría que estudiaran el tema. La educación continua es muy importante para ello. Creo que pronto tendremos algo al respecto con el Colegio; además existen los cursos con Georganne Weller y me parece que otras promociones en el interior de la república. Creo que voy a andar por Chetumal y Mérida en un futuro próximo, tenemos ya un taller para intérpretes y traductores jurídicos con Georganne en marzo, y desde luego, como todos los años algo en la CDMX para los intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM) este otoño y el San Jerónimo en Guadalajara en noviembre

 

En nombre del CMIC, muchas felicidades por el Manual del Intérprete Judicial en México. Enhorabuena.

Mil gracias, Edna, y felicidades por tu trabajo al frente del Colegio.”

Ahora les invito a que incluyan sus comentarios a esta entrevista o a lo que está sucediendo con la interpretación judicial en México.

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