Los intérpretes judiciales y los diccionarios jurídicos bilingües.

November 24, 2012 § 1 Comment

Queridos colegas,

Durante años he visto como muchos de nuestros colegas en el desempeño de su trabajo consultan diccionarios bilingües que no son jurídicos.  Esto es algo que siempre me ha molestado inmensamente por ser abogado e intérprete.  Nunca he podido entender la lógica de consultar un diccionario bilingüe inglés<>español cuando se desconoce un término o una figura jurídica.  Claro que puede haber contadas ocasiones en que el diccionario bilingüe ordinario resuelva el problema, pero en la inmensa mayoría de los casos no será así. De hecho, el buen intérprete sabe, o al menos debería saber, que para poder interpretar correctamente cualquier tema, en este caso una diligencia judicial o algún otro tipo de acto jurídico, el intérprete necesita primero hacer su tarea: investigar, estudiar y comprender el tema,  desarrollar su glosario, y consultar los diccionarios más adecuados para el trabajo en cuestión.

Hay que saber cómo escoger las herramientas para el servicio a proporcionar. Si se trata de un  juicio penal, el buen intérprete debe rodearse de las leyes y reglamentos aplicables, los textos necesarios para entender la terminología que se va a utilizar, y los diccionarios jurídicos y diccionarios bilingües jurídicos aplicables al caso en particular dependiendo de los sistemas jurídicos en cuestión. No sirve de mucho un diccionario jurídico de España cuando el caso es de derecho argentino.  Igualmente, un diccionario jurídico bilingüe inglés<>español solo puede ayudarnos cuando corresponde a la terminología y sistema jurídico del país en que sucedió el caso o de donde provienen las partes que no hablan inglés.

Yo sostengo que no existe la “interpretación jurídica español<>inglés” como tal. Al menos no la buena interpretación.  Nuestro trabajo es especializado. De igual manera que no quisiéramos que el proctólogo nos saque la muela del juicio, no debemos permitir, ni aceptar, casos en los cuales desconocemos la terminología jurídica del país correspondiente a menos que nos preparemos correctamente para ello. Esta preparación implica el uso y la consulta de los materiales adecuados.

También es importante mencionar que debemos tener una terminología y sistema jurídico que sean nuestra “base.” Aquellos que nos sirvan de punto de partida.  Para ello sugiero un par de cosas: Si ya hemos decidido especializarnos en algún país de habla hispana en particular, digamos el Paraguay, entonces debemos adquirir conocimientos y libros sobre derecho paraguayo.  Por otro lado, si lo que deseamos es tratar de estar en aptitud de prestar nuestros servicios en el sistema y terminología jurídicos más populares en el lugar donde vamos a prestar nuestros servicios primordialmente, entonces hagamos lo mismo respecto a ese sistema y terminología. Por ejemplo México en la mayor parte del país o la República Dominicana en otras áreas de los Estados Unidos.

Yo he optado por el derecho y terminología mexicana (en español) y estadounidense (en inglés) ya que esto también me abre el mercado de abogados y empresas más grande del mundo hispanoparlante. En este sentido, además del texto de las leyes y reglamentos de ambos países y de los tratados y convenciones internacionales obligatorios para ambas naciones,  yo recomiendo obtener antes que nada el diccionario jurídico Black’s para la terminología y sistema jurídicos de los Estados Unidos.   Para el derecho mexicano sugiero el diccionario de la biblioteca jurídica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que es gigantesco, pero afortunadamente podemos consultarlo por internet. Finalmente, yo recomiendo el diccionario jurídico bilingüe de Javier Becerra (2 tomos) publicado por la Escuela Libre de Derecho en la ciudad de México.  Hay otros diccionarios jurídicos y bilingües jurídicos muy buenos, que aún cuando no se concentran en la combinación del derecho estadounidense y el mexicano, me han sido de utilidad al resolver problemas de terminología muy reciente o aquella que requiere de adaptación por no tener figura jurídica homóloga en el otro sistema. En este sentido sugiero la segunda edición del nuevo diccionario de Derecho y Procedimientos Penales de Sandro Tomasi.

Les sugiero a mis colegas que verdaderamente quieran “sonar” como abogados al prestar sus servicios de interpretación a mexicanos o en temas de derecho mexicano y derecho de los Estados Unidos, que se basen en estos diccionarios.  No cometan el error de basarse en diccionarios o aún peor en manuales o glosarios que traten terminología de otros países, o que hayan adoptado definiciones y terminología basado en lo que se dice en la “mayoría” de los países, o en lo que “se dice aquí en los Estados Unidos.”  Aléjense de esa mediocridad.  Es esencial que el buen intérprete conozca sus recursos y sepa dónde encontrar lo que necesita. Nuestra profesión ha madurado, con la globalización se ha especializado, y cada día es más competitiva. Dejemos atrás los días en que veíamos a una intérprete presentarse a una declaración bajo protesta (porque en México no se jura, se protesta declarar la verdad) en un despacho de abogados acompañada de libros y manuales que tratan superficialmente la terminología jurídica. Empecemos a tener vergüenza profesional y a entender qué es lo que necesitamos. Una vez que alcancemos esta meta vamos a mejorar nuestra calidad, nuestro ingreso, y evitaremos las burlas a nuestras espaldas por llegar a trabajar en una declaración bajo protesta de un mexicano, que es materia civil, acompañados de un manual genérico que trata de derecho penal.  Por favor escriban sus opiniones respecto al uso de estos diccionarios.

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§ One Response to Los intérpretes judiciales y los diccionarios jurídicos bilingües.

  • mariosphere says:

    Estimado Tony: gracias por la sesuda discusión de diccionarios bilingües en materia jurídica. Como traductor jurídico (en título más que en práctica), me sumo a las recomendaciones dadas. Los diccionarios bilingües generales tratan de términos generales (es obvio, pero a muchos se nos pasa).

    Deberíamos hablar más sobre las habilidades para leer, escoger y usar diccionarios propiamente dichas. Damos por sentado que todo el mundo sabe usar un diccionario, pero no es así, más aún entre traductores.

    No sé si tuviste oportunidad de asistir al congreso de la ATA en San Diego, pero no había ni una charla sobre lexicografía. Propongo hacer algo al respecto.

    Saludos,

    Mario Chávez, traductor de inglés

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