Cuestión de ética. ¿Qué hacer cuando el lingüista de la contraparte comete un error garrafal durante el juicio?

August 10, 2012 § 8 Comments

Queridos colegas,

Hace algunas semanas una colega intérprete judicial me platicó algo que le había sucedido esa misma semana cuando trabajaba en un juicio.  Aparentemente ella había sido contratada para emitir una opinión pericial sobre el trabajo de traducción del traductor contratado por la contraparte en el proceso judicial.  Al testificar, mi amiga señaló una lista interminable de errores cometidos por el otro traductor (que por cierto carecía de certificación o formación académica alguna) Desde luego, la mayoría de estos errores eran lo que jurídicamente se considera como errores leves: mala gramática, traducciones literales, omisión de porciones que no tenían relevancia para efectos jurídicos.  Sin embargo, algunos de los errores eran graves, inclusive un error que afectaba el resultado del proceso.

Se trataba de una violencia intrafamiliar entre dos hispanos que estaban casados.  Aparentemente, después de un acto de violencia, la policía arrestó al esposo y un juez ordenó su detención (no mencionaré la razón para negar la fianza por ser esto irrelevante para nuestra historia) hasta la conclusión del juicio.  Mientras esperaba el juicio, este acusado habló con la víctima (su esposa) por teléfono desde la cárcel, y la llamada fue grabada por el personal del reclusorio.  Durante la conversación, el hombre le dijo a la mujer que: “…simplemente ve a ver al fiscal o a la corte…y diles que te vienes a desdecir de todo lo que les contaste antes…”   The wife responded: “…está bien…mañana voy a decirles…”

Al traducir la transcripción de esa conversación telefónica, el traductor escribió: “…just go to the D.A. or the court…and tell them that you lied…”  He translated the wife’s answer this way: “…that’s fine…I will tell them tomorrow…”

Al día siguiente la mujer se presentó en el juzgado a hablar con el fiscal, y como resultado de esta traducción, la esposa, víctima en el caso de violencia intrafamiliar fue acusada de asociación delictuosa para rendir declaraciones falsas, de obstrucción de la procuración de justicia, de acusar falsamente, y de tentativa de declaraciones falsas.  Obviamente, cuando mi amiga examinó la grabación, la transcripción y la traducción del traductor de la contraparte, se percató de inmediato del error gravísimo cometido por el traductor.  En realidad, el marido le había pedido que se presentara “…a desdecir…”  esto es: “to take it back”  y no a decirles que había mentido (“…tell them that you lied…”) Obviamente, en mi opinión mi amiga actuó correctamente y ayudó a que se liberara a una persona acusada con motivo de la incompetencia de un traductor.  Es más, yo hubiera presentado una queja ante su colegio profesional para que dicho traductor sea investigado y se considere la posibilidad de una sanción de tipo profesional.  Me gustaría saber lo que ustedes opinan al respecto.

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§ 8 Responses to Cuestión de ética. ¿Qué hacer cuando el lingüista de la contraparte comete un error garrafal durante el juicio?

  • Tony, that’s not an easy one. In my opinion the people who hired an unqualified “professional” are to blame as well and they should also be punished in the process of correcting this travesti. Maybe they should pay for the “professional” to get his training and take the certification exam :o), and the “professional” should not return to court until s/he can prove her/his competence for that type of work.

    However, if the “professional” is trained and commited an error, I am really not familiar with what sanctions are available. Here in Florida the lady who is single-handedly responsible for getting the State to demand certification is still practicing… She got someone sentenced for 15 years due to her incompetence.

  • Diana-Beatriz Katz Biro says:

    Estimado colega:

    Debo preguntarle si su amiga la intérprete y también el traductor del documento estuvieron presentes ante el Juez en la Sala del Juzgado, y como se manifestó el Juez sobre el error del traductor y las consecuencias ocasionadas por las deficiencias de su traducción entregada para ser utilizada como evidencia.

    Creo que nuestra profesión de intérpretes es siempre la de caminar sobre un estrecho puente donde cada palabra bien interpretada enlaza la comunicación entre el abismo de dos que no se entenderían sin nuestra apta participación.

    Lo hacemos con frecuencia ante el escrutinio público que se concentra en cada palabra nuestra.   La Oficina Administrativa de los Tribunales de Estados Unidos nos avala, pues hemos superado sus pruebas.  No así los traductores de documentos que los abogados presentan como evidencia durante un proceso judicial.

    Así como la prueba que debimos superar para recibir nuestra Certificación de Intérprete Federal, los Estados deberían también exigir que todo traductor de documentos públicos pase una acreditación rigurosa, en lugar de aceptar documentos que los Abogados Defensores o los Fiscales enviaron para su traducción por alguna persona o agencia bilingüe no familiarizada con los términos jurídicos o las sutilezas del idioma.  

    Interpreto que el error provino de la Fiscalía, puesto que ordenó la traducción de una conversación ocurrida en el reclusorio, y bajo la autoridad gubernamental.  De ser así, la parte acusatoria obró descuidadamente y correspondería a la defensa responsabilizarles del error y exigir nuevas pautas de control que el Estado deberá implantar para evitar futuros errores.  

    Es difícil escribirle desde mi micro-teclado del teléfono multiusos, y fácil cometer errores al escribir.  Ud.  que cursó estudios de Abogacía, y por lo tanto, tiene una mejor “base de datos” y comprensión de los procesos judiciales entiende que si bien la labor del Intérprete por su complejidad requiere previa acreditación, asimismo corresponde exigírsela al Traductor quien trabaja a solas,  sin enfrentar presiones ante la presencia de múltiples oficiales y jurado, y tiene más tiempo y recursos para entregar una traducción precisa, pero a quien no se le exige previa acreditación especializada por parte del Estado.  

    Supongo que este caso haya sido atendido en un tribunal condal o estatal del Estado de Illinois, y creo que le corresponde al Estado definir quien tiene permiso de entregar traducciones que se han de considerar como pruebas oficiales y dignas de fé ante un tribunal.  En tal caso, la autoridad estatal conservaría el derecho de sancionar al traductor que tergiversó el mensaje, afectando la vida y libertad ajena.  

    La pluralidad de nuestros idiomas y regionalismos hace más compleja la tarea del Tribunal buscando esclarecer donde y sobre quien recae la falta, la culpa, el error y la omisión.  

    Una humilde intérprete, que sin formación académica especializada, se esfuerza desde hace más de dos décadas en entender y transmitir correctamente el mensaje en 2 idiomas y cuya intención es siempre  la de entregar una interpretación hablada o una traducción escrita = Equivalente.

    Espero que encuentre algo de cierto en mis comentarios.  

    Diana- Beatriz Katz Biro
    Miami- U.S. Court Certified – December 1991

  • Sorry, but my written Spanish is more atrocious than my spoken Spanish:)

    Good points, Diana. It is very important for the translator also to be aware of the weight of the work s/he does. During a deposition we had a slight argument over the use of “devendo” (I work with Portuguese) in a document. The attorney spoke Spanish and understood the root verb “dever” to have a binding force in that sentence. However, “shall” is expressed in Portuguese as the simple future, in which case it would have been “deverá.” I did not get to see how the phrase had been translated, but these nuances can’t be ignored.

    I agree with you: certification is no assurance of competence. The case I used above was simply to illustrate how lax the system is.

    And as far as the competence of the interpreter in that case, the transcripts and corrections are available online.

    I am also based in Miami. I would like to meet you.

  • Rose M. Fernandez says:

    Tony,
    I believe that this situation happens very frequently in some jurisdictions that believe, that their only duty to provide a certified interpreter/translator is, when the language deficient defendant is standing in front of the Judge.
    Sadly, many jurisdictions use native speakers without any interpreting or translating education, certification experience, to translate, interpret, transcribe documents, phone calls, such as what we are speaking about. I live and work in a more rural area of Pennsylvania, and I must say that, in a lot of the proceedings that eventually decide the fate of defendants in Court, are being done by bilingual Police Officers, Detectives, as well as Children and Youth Case Workers, Case Managers, Probation Officers, Social Workers, and Secretaries. Case plans, phone calls, statements by defendants, recorded investigations, forensic interviews, lie detector tests are being translated/interpreted by such personnel, and there have been many grave mistakes done in the due process of a defendant. Fact that opens the door to an appeal, and to my surprise, gross injustice continues undetected in these areas, because many times the mistake goes undetected.
    Whose to blame, the unqualified professional or the Jurisdiction that is allowing these inconsistencies to happen?

  • Jose R. Sanmartin says:

    It is very difficult to compare translation to interpretation. Although the end result tends to be the same, to present the message to an audience with a language different from the one where the message was initiated, the mechanics are quite different. Interpretation tends to be more in the “present.” The interpreter must be familiar with current slang and trends of the language as the language changes constantly. This is particularly the case in court proceedings. The dynamic nature of this environment will create problems at a greater frequency than it might happen in translation. Furthermore, the translator also has the ability to research words/concepts while he/she’s working. Also, the translator (if his or her work is at a “professional” level) will rely on editors and proofreaders to make sure the final work is fault-free.
    The interpreter, on the other hand, is often times under the gun and will have a tough time keeping up with the words, the mood and the general surroundings of the environment.
    I believe that what happened in the example you described is not that uncommon. Sad than in this case it damaged an innocent person, but thank goodness someone must have smelled a rat and had the interpretation reviewed.
    Yes, there should be some kind of follow-up with the interpreter’s work, but I wouldn’t go as far as imposing some kind of penalty. In all probability, those who hired her services had their budgets in mind as a primary concerned and the quality of the person hired as secondary. So, as the old saying goes, you get what you pay for, and in this business, what we get paid for does not allow for that much money to be spent on ongoing education. I’ve noticed that interpreters are not considered that high in the professional food chain, but that could only be my bias.

  • Margaret Wolfe-Roberts says:

    A couple of years ago I was approached by Transperfect to help out with a huge job of transcribing (EN > EN) many hours of recorded phone conversations for a felony case up in New Jersey I believe. The payment offered and the complexity of what I was hearing (the defendant and his girlfriend were arguing and frequently spoke over each other during the 15-minute call) made it completely impossible for me to do an adequate job and achieve anything near a reasonable compensation rate for my efforts. Other audio files from the same job offered more of the same. I found myself wondering about the people who ultimately agreed to do this work. The agency’s position seemed to be: Yes, the pay for this work is low, but there’s plenty of it! And the DA’s office that hired Transperfect to handle the job–did they have any idea? Or were the other people doing the job possibly superhuman? For me it was a miserable transcription sweatshop experience and I didn’t agree to do anymore.

    But as an aside, I wonder, is your example really a question of ethics? On the one hand, if you are part of an interpreter team and hear a significant mistake being made then I think you do have an ethical responsibility to speak up, whether it was your own mistake or your colleague’s. Of course that presupposes that interpreters are capable of judging how significant the mistake might be, given that all interpreters do make mistakes from time to time. It’s probably best to err on the side of over-reporting mistakes, but in my experience the opposite is usually true, probably out of fear of damaging the trust that the interpreter enjoys with the people she or he is serving. It can be difficult to police ourselves in that way, but I think we must if we are to have integrity.

    In the case you’ve presented, of course your colleague who was brought in to provide an opinion was correct in providing it. In terms of preventing this kind of thing from happening so much, I agree with others who say the agency or agencies involved in bringing an unqualified person in to do the job should bear the brunt of the blame. If you yourself leave your cabin door open, how can you blame the critters for coming in?

  • Pat Melgar says:

    Diana says: “Supongo que este caso haya sido atendido en un tribunal condal o estatal del Estado de Illinois, y creo que le corresponde al Estado definir quien tiene permiso de entregar traducciones que se han de considerar como pruebas oficiales y dignas de fé ante un tribunal.”

    What does ‘condal’ stand for? This is the first time I hear the term.

  • Mario Chavez says:

    Estoy de acuerdo. Desdecir y mentir están a más de dos leguas de distancia. En la única vez que me tocó interpretar en un tribunal de SSA, cometí un error, que la contraparte (un abogado) cortésmente resaltó al juez. Ahí nomás me corregí y listo.

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